“Los privilegios del ángel” de Dolores Redondo Meira, una reseña de Manuel Cortés Blanco

Los privilegios del ángel

de

Dolores Redondo Meira

Ediciones Eunate

Año 2009; ISBN: 84-7768-206-2.

238 páginas.


Enviada por:Manuel Cortés Blanco.

Médico y escritor.

http://manuelcortesblanco.blogspot.com

En el mundo literario, como en tantos otros mundos, existen las diferencias de oportunidades. A los grandes almacenes solo le interesan las grandes editoriales, los autores consagrados constituyen un refugio para las ventas en tiempos de crisis, haber editado antes facilita volver a editar (lo que comúnmente se conoce como “efecto Mateo”) y la concesión de muchos premios obedece a favores debidos. Así, en un pastel tan chico para tantos comensales, al escritor novel se le agotan los recursos para llegar al lector. A pocos le interesan sus historias, su talento, corriendo el riesgo de hacer inaccesibles sus ganas de publicar.

Aun cuando ya hubiera escrito anteriormente relatos breves y cuentos, “Los privilegios de ángel” (Ediciones Eunate) es la primera novela de Dolores Redondo Meira. Un sueño hecho realidad, como comparte en su sentida dedicatoria, gracias especialmente “a la fe, el apoyo y el valor de su editora”. Pues bien, sin más dilación quisiera felicitar a ambas por haber concebido un libro tan atractivo.

Ambientada en la zona pesquera de Pasajes y San Sebastián, “Los privilegios del ángel” cuenta la historia de dos amigas de infancia, Celeste y Pacucha, unidas por juegos, confidencias de niñas y travesuras absolutamente perdonables hasta que esta segunda fallece a consecuencia de una enfermedad. A partir de aquí Celeste desarrolla un proceso de duelo y obsesiones que prolongará durante años condicionándole intensamente cada una de sus vivencias. El sorprendente y logrado final con intriga incluida aclarará los diferentes enigmas que salpican esa trama.

Ciertamente estamos ante una opera prima cargada de madurez, muy bien escrita y siempre interesante, resaltando de ella lo siguiente:

1.      La narración en primera persona, dando mucha más fuerza a lo que se cuenta y una especial empatía ante al lector.

2.      La división de la obra en cinco capítulos -correspondiéndose con otras tantas etapas vitales de su protagonista- que, manteniendo en todo momento el interés argumental, van desde la alegría de su infancia a la dureza más cruda en ese deambular por su infierno particular.

3.      El lirismo con que se narran muchas de sus escenas: el primer día de clase, los semáforos de cartulina, tantas aventuras en el varadero, esos paseos por su querida ciudad… Incluso los más dramáticos, como las actitudes autodestructivas o esa metáfora del lobo para describir aquella enfermedad.

4.      La carga psicológica que encierra cada personaje. Todos efímeros, todos para siempre, ensamblan perfectamente en esta historia, destacando a la madre (siempre ahí aunque no lo parezca) y quizás a Carmen, su entrañable amiguita portuguesa.

5.      Y por supuesto Celeste, eje sobre el que gira la historia, acostumbrada a moverse entre la vida y la muerte hasta acabar descubriendo cuáles son realmente los privilegios de un ángel.

En definitiva y en mi opinión estamos ante un libro que resulta fácil de leer, agradecido, con tensión hasta el final, altamente recomendable y propio de una escritora que ha superado con creces la oportunidad que se le ha brindado. Me alegro sinceramente por ella, por su editora y de hoy en adelante por nosotros… sus nuevos lectores.

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