Archivo de la categoría: Reseñas

El jardín de los naranjos

El JAjardinRDIN DE LOS NARANJOS

AUTOR : JON LAUKO

Reseña del arabista Camilo Álvarez de Morales

El Jardín de los naranjos es un excelente camino para adentrarse en la historia de al-Andalus y en la cultura arabo-islámica de la Península.

Jon Lauko, que ya se había dado a conocer como autor de obras de intriga, lo hace ahora, con acierto, en el mundo de la novela histórica, que aborda con solvencia, seriedad, fidelidad  y amenidad. Para ello ha sabido utilizar un estilo de marcado acento oriental, empleando giros y expresiones islámicas y trayendo siempre como referencia cronológica el calendario lunar musulmán. Sigue leyendo

Las verdaderas HISTORIAS de amor son pasajeras

162 págs. Editado por La Fragua del Trovador

Pilar Aguarón Ezpeleta en la mejor tradición del realismo histórico español, por Fernando Aínsa

Se ha dicho y repetido —lo que ya es un lugar común de la crítica sobre el cuento en España y especialmente en Aragón— que el realismo es lo que ha predominado. Un realismo que puede ser “naturalista” (pienso en Los pazos de Ulloa de Emilia Pardo Bazán), “tremendista” (al modo de La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela o Requiem para un campesino español de Ramón J.Sender), realismo social (Ignacio Aldecoa, Jesús Fernández Santos, el primer Juan Goytisolo) o simplemente realismo costumbrista en la mejor tradición decimonónica, pintoresquista y regionalista.

Reconozco que esta literatura —hasta la irrupción de la narrativa latinoamericana en los años sesenta— alimentó mis lecturas juveniles en Montevideo, donde a la sazón vivía. Entusiasta, devoré literalmente lo mejor del realismo español (y sus derivados), especialmente del que abundó en los años cincuenta del pasado siglo, libros muchas veces prohibidos en España y editados en Argentina, México o Uruguay.

Los cuentos de Pilar Aguarón Ezpeleta, reunidos en Las verdaderas historias de amor son pasajeras (La fragua del trovador, Zaragoza, 2015), me han devuelto a aquel entusiasmo juvenil, cuando viajé con Elena Soriano  en “Viajera de segunda” (recogido en La vida pequeña. Cuentos de antes y de ahora), me sumergí en la Castilla profunda de la España “negra” con Miguel Delibes y leí con avidez los autores del “realismo histórico” de la “generación testimonial” de que hablaba José María Castellet.

Insertos en la vida rural, pueblerina o urbana zaragozana en los grises años de la posguerra, contextualizados históricamente y con personajes transidos de humanidad y ternura, los relatos de estas “verdaderas historias” de Pilar Aguarón proyectan, desde una aparente sencillez, lo que ha sido (y en muchos casos, sigue siendo) la vida cotidiana provinciana. En “El mundo de Luisi” se descubre, al morir esa tía de existencia discreta y comedida tras el mostrador de una mercería abierta en la calle Mayor de Zaragoza, a una mujer  interesante, buena lectora y probablemente enamorada. Es tarde para lamentarse de no haberla conocido bien en vida, podrán decirse las sobrinas Aurora e Inés al abandonar su casa.

“La viuda del divisionario” nos devuelve a los años cuarenta del pasado siglo, a la patética epopeya de la División Azul y a un Elías que regresa mutilado del frente ruso para casarse, tras un largo noviazgo, y morir tontamente fulminado por un rayo el día en que nace su hija Marina. Moraleja de este triste relato: “La guerra nos derrotó a todos”.

En las dos partes  de “Trofeo de guerra” se confrontan dos versiones de una misma historia, narradas por las protagonistas. Los puntos de vista operan como administradores de verdades que no tienen dueño y que el lector deberá conceder a unos y otros según sus preferencias. En sus páginas pueden volverse a vivir años de una Zaragoza provinciana que bien podrían ser la de Calle Mayor de Juan Antonio Bardem.

Pilar Aguarón que había adelantado algunos relatos de “amor pasajero” en el libro colectivo Cuentos de amor, desamor y otras reacciones químicas (Literaturame.net) y en la exitosa saga de La casa de los Arquillos (La Fragua del trovador, 2013), nos entrega ahora una panoplia de vidas en las que el afectuoso relato consagrado a su profesora de literatura en sexto de bachillerato en “Chesterfield sin filtro”, fumadora empedernida y entusiasta difusora del amor por las letras, es tal vez el relato más conmovedor del volumen, relato que me ha recordado La fiebre de Ramón Nieto, la novela que marcó mi adolescencia con inéditas emociones.

Sin embargo, las páginas de “Los Rabanera” donde se narra con realismo descarnado, la vida rural de una familia numerosa cuando “un mendrugo de pan blanco era un sueño al alcance de pocos”, desarrollan la historia (tal vez menos excepcional de lo que podría parecer), de una mujer, Mariela Páñez, compartida por cuatro hermanos con los que tiene ocho hijos. La historia, contada por uno de los hijos (el tercero de los ocho hijos varones) nos sumerge, sin el sentido trágico de un Federico García Lorca ni excesiva truculencia, en la cotidianeidad promiscua (y en algunos casos incestuosa) de la vida sexual de ese mundo campesino de la España profunda de los años cuarenta del pasado siglo.

Pilar Aguarón, al modo de la mejor tradición de las escritoras Carmen Laforet, Ana María Matute (Los Abel), Carmen María Gaite (Entre visillos) es cronista de su tiempo y eficaz narradora de los sentimientos de una época, los años de la posguerra, que siguen siendo capaces de conmovernos como si todavía viviéramos en ellos.

 

24, febrero, 2016

Horadando las grietas a punta de cuchillo (Reseña)

Sobre Hallarse en la caida. Inés Ramón. Olifante. 2014
Hallarse_en_la_caida-206x300Hallarse en la caída de Inés Ramón nos propone desde el título un corte profundo en nuestra sensibilidad, un “caerse” que es encuentro poético consigo misma, hallazgo que ahonda sin piedad en las grietas abiertas para “poder extraviarse”, hendiduras metafóricas, oquedades sombrías que se acompañan de un alarido que parece ilustrar el cuadro de Edward Munch al “fraguar la espuma, los presagios en la piel, /los ecos que horadarán el grito” (XVI), vértigo que invita a una lectura morosa y reflexiva de unos poemas destilados desde el paroxismo en la búsqueda de la palabra exacta.

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La casa de los arquillos (Reseña)

lacasadelosarquillosTítulo: “La casa de los arquillos”
Autora: Pilar Aguarón Ezpeleta
Editorial: La Fragua del Trovador,  en Zaragoza, 2013
Páginas: 126
ISBN: 978-84-15044-39-0

Un proyecto fallido puede dar un producto inesperado.  Y prueba de este quiebre es “La casa de los arquillos”, que venía para ser novela y se quedó en diez relatos, más o menos cortos, que nos llevan por una montaña rusa de espacio y tiempo.

Los voy a llamar relatos relacionados, que es el nombre que les pongo a aquéllos que, si bien pueden leerse sin necesitar de los otros, podrían armar entre sí una historia entretejida, atisbada, intuida… que se quieren, se buscan y hasta se necesitan para ser más que historias sueltas.

Por otro lado, como comprar un libro es una inversión que generalmente suele marcar precio por el número de páginas, puedo decir que adquiriendo “La casa de los arquillos” usted, además de hacer una gran inversión para su cultura, va a pagar menos por más.  Es decir, al precio de 126 páginas, va a recibir el doble o el triple.  Y ¿sabe por qué? Porque sin remedio va a leer este libro dos, o tres, o cuatro veces.  Ya verá por qué.  Cosas de la magia creadora de Pilar Aguarón. Sigue leyendo

“El duende no”, de María García Esperón, una reseña de Manuel Cortés Blanco

El Duende No

de

 

María García Esperón

 

(Ilustraciones de Yolanda Falagán)

 

Amigos de Papel.

León, 2012; ISBN: 9788493993429.

26 páginas.

 

Manuel Cortés Blanco.

Médico y escritor.

http://manuelcortesblanco.blogspot.com

 

            ¿Puede hacerse una reseña de un libro de apenas treinta páginas? Si esta pregunta la respondiera un duende que conozco, probablemente diría ¡No! Sin embargo dicho libro, al igual que un perfume concentrado, acumula cientos de esencias que procedo a comentar.

            En primer lugar, su historia. Dirigido evidentemente a un público infantil, el cuento de María García Esperón resulta en apariencia sencillo a la vez que ameno, divertido, interesante… Y –sobre todo- pedagógico, atendiendo a su enseñanza final. Porque en cualquier proceso educativo también es importante que los más pequeños sepan poner límites, sepan hasta dónde puede llegar el otro, sepan –sencillamente- decir no. Sus protagonistas son dos niñas con las que sus lectores acostumbran a identificarse –en especial, con Sol-… Y por supuesto, está el duende: “pecoso, con el cabello lacio del color del trigo, al que le faltan los dientes delanteros como a un niño de siete años”. Pero también simpático y cercano; características imprescindibles para que su mensaje se pueda transmitir.

            En segundo lugar, sus ilustraciones. Las de Yolanda Falagán –además de atractivas- se adaptan perfectamente a la historia, ayudando a marcar sus ritmos.

            Por último, la edición. Muy cuidada, como todas las de la editorial Amigos de Papel, especializada en este tipo de obras. De hecho, cada ejemplar se acompaña de unos recortables sobre los personajes del cuento que podrían servir de incentivo para trabajarlo con posterioridad.

            En definitiva, “El duende No” es un libro de lo más recomendable para nuestros pequeños… Aunque, eso sí, cuando le digo a mi hijo que dejamos de leerlo, le gusta tanto que corro el riesgo de que me diga precisamente eso: ¡No!