JOSÉ MARÍA MORALES

Una entrevista de Angélica Morales 

 

 

José Mª Morales

 

 

1- Dice usted que nació en Zaragoza cuando el hombre llegó a la Luna, ¿considera eso como una señal del destino? No, no me considero determinista, de hecho mis personajes son muy terrenales, pero me parece evocador ¿no cree?

Ahora que me hace reflexionar sobre ello me doy cuenta que el primer libro que leí fue de Julio Verne, que en mi adolescencia leí mucha Ciencia Ficción y que estoy marcado por Star Wars… ¡A ver si va a tener razón!

 

2- Cítenos algunas de las aficiones que ha conseguido domesticar.

Ninguna, Ya le digo que tengo tantas que no consigo destacar en nada. Me gusta la montaña pero sólo subo tresmiles.  Juego al baloncesto, pero soy pequeño. Colecciono carátulas de cine, pero no logro llevarla al día. Escribo, sin sobresalir. Toco el tambor pero no doy tres baquetazos buenos seguidos… y así podría seguir y seguir… en Tellerda dirían que “Aprendiz de todo, maestro en nada”.

 

3- ¿Qué tiene de especial el Pirineo que ha sido la principal  inspiración de su obra?

Es una tierra especial en muchos aspectos. Sus paisajes, sus leyendas, sus gentes, su clima, su aislamiento… creo que es un caldo ideal para producir historias a lo largo de la Historia.

 

4- Sitúenos a Tellerda en un mapa imaginario.

Luis Borrás dijo que “Tellerda es un pueblo que son muchos y uno al mismo tiempo”, me parece muy acertada esa definición. Pero nada de imaginario, bien real se lo digo: si subes por Aínsa camino de Bielsa, a la derecha remontando el río Irués a los pies del Mobisón, ahí la tienes. ¡Tellerda existe!

 

5- “Historias de Tellerda”, ha sido un éxito rotundo, ¿dónde está el secreto?

Desde el primer momento tuve claro que este libro sólo viviría si funcionaba el boca a boca, porque carezco de todo tipo de apoyo publicitario y de una editorial importante que apueste por mi. Así que yo he puesto mi granito de arena para lanzarlo pero son los lectores los que tienen que seguir empujándole para que se mantenga en marcha. El libro ha gustado y se recomienda a los amigos, que es la mejor campaña de marketing. ¡Recomiéndelo usted también, por favor!

 

6- ¿Qué opinión tiene del mundo editorial? ¿Cree que los nuevos autores se enfrentan a muchos obstáculos?

Lo resumiría diciendo que ese mundo es descorazonador. Yo tengo una formación como organizador y trabajo en un sector muy comercial, y suponía que las editoriales también tendrían estas dos características, pero me he sorprendido al ver que, salvo muy honrosas excepciones, no manejan ninguno de los dos términos. Los libros deben tener un lanzamiento y promoción adecuados, o no sirve para nada publicar.

 

7- En su opinión, ¿la buena literatura está reñida con la literatura comercial?

No está reñida, el mercado lo demuestra, hay títulos muy comerciales que poseen buena literatura. Pero si que veo buena literatura que no será comercial porque nadie confiará en ella y también veo literatura que nace comercial sin más aspiración.

 

8- ¿Quién fue primero el escritor o el bloguero?

Escribir siempre he escrito relatos, sin ninguna intención definida, simplemente por el placer de reflejar una idea o de entretenerme, Lo del blog creo que me lo propuso José Antonio Lozano como medio de colgar nuestros textos y abrir un escaparate al mundo

 

9- Recomiéndenos un libro que le haya seducido recientemente y otro que no haya podido olvidar.

Los últimos dos años he leído bastante autor aragonés, la mayoría títulos minoritarios, y estoy sorprendido del alto nivel. Permítame que no le de un título, porque ofendería a los amigos que no nombrase. Me vienen seis o siete libritos a la cabeza, todos de autor aragonés que me han seducido últimamente. Esa sería mi recomendación, que lean de vez en cuando a algún autor desconocido, sobre todo si se lo recomiendan. ¿He dicho que mi libro es muy recomendable?. Y que no haya podido olvidar… ayer leía Miguel Strogoff a mi hijo y recordaba palabra por palabra bastantes frases. Si tenemos en cuenta que no lo había leído desde mi juventud, creo que es un libro que no he olvidado.

 

10- “Viento”, es su último proyecto literario , ¿qué nos vamos a encontrar en él?

Cuando buscaba acomodo a mis relatos en las editoriales, todas coincidían en la necesidad de que existiese un “hilo conductor”, así nació “Historias de Tellerda”, y a resultas me han puesto el sobrenombre de “el tellerdano”. Como contrapunto sale “Viento”, con 22 relatos que ni son de Tellerda ni tienen un hilo conductor. Una especie de menú degustación. Totalmente distintos los unos de los otros. Puedes encontrar uno sobre Tim Burton, un western, un relato de amor, otro del medievo y entre medias uno de terror,

 

11- Recientemente ha pasado a formar parte de la AAE, ¿le hemos causado  una buena impresión?

Me habéis causado dos sentimientos contrapuestos. Por un lado, deslumbrado por la gran organización, unión entre miembros y excelente acogida a un novato como yo; y por el otro, no comprendo porqué falta un sector importante de escritores aragoneses.

 

12- ¿Qué espera de la literatura en un futuro?

Me gustaría me regalase experiencias tan emotivas, especiales y gratas como las vividas hasta ahora. Gracias a “Historias de Tellerda” he vivido momentos que no olvidaré por su intensidad, y he conocido gente a la que nunca creí llegar a estrechar la mano.

 

13- Publicar semanalmente en un blog es una tarea ardua, ¿da más alegrías que decepciones? ¿Cree que el Blog es una plataforma de lanzamiento para los autores desconocidos?

Supongo te refieres a la serie semanal “Bubónica” de mi blog. En mi modo de vida actual, es agotador mantener el compromiso de publicar un capítulo cada sábado, pero se compensa con las alegrías que antes he comentado, de repente te encuentras a alguien que te dice “Estoy enganchado a Bubónica”, y eso es un momento muy reconfortante y especial. Y ni le cuento si una editorial me propusiese publicarlo… es un excelente escaparate, por supuesto.

 

14- Planea una segunda entrega de “Historias de Tellerda”. ¿Nostalgia o estrategia?

Ninguna de las dos. Te diría que me siento muy cómodo y disfruto mucho con ese tono, ambiente y personajes, por lo que, de vez en cuando, se me cae un relato tellerdano que guardo en un cajón para ir haciendo granero, sin objeto. Por otro lado, no corresponde a ninguna estrategia porque tengo claro que si no lo publica alguna editorial, no voy a sacarlos a la luz.

 

15- Y para finalizar, ¿cómo lleva las críticas, le han tratado bien?

Pues me han superado, de verdad, no pensaba la acogida tan buena. La gran mayoría han sido muy generosas, sin ir más lejos Juan Luis Saldaña publicó en su blog la semana pasada la suya, y me ha emocionado. También quiero resaltar la entrevista en Borradores tan agradable que me hizo Antón Castro. No esperaba, ni de lejos, esta repercusión. Es más ¡hasta usted me entrevista!

 

José Mª Morales

Nacido en Zaragoza cuando el hombre llegó a la Luna. Aficionado a tantas cosas que me es imposible dominar una. Amante del Pirineo y las leyendas aragonesas he escrito “Historias de Tellerda” (2010) con notable éxito de ventas. Como muestrario de géneros me he despachado a gusto en “Viento”(2011), y he contribuido al libro colectivo “Con otras miradas” (2011). Ahora ando dividido entre varios proyectos: el serial apocalíptico “Bubónica” de publicación semanal en mi blog, goteando relatos para una futura segunda parte tellerdana e ilusionado con terminar mi primera novela.

 

Tetraedro

 

En el mismísimo centro de la Plaza Mayor de Salamanca, Lucía y Nacho, se cogen de las manos y se abrazan. Él lleva su mano hasta la nuca de ella, acolchada de pelo rubio, dejando que oculte sus lágrimas del público que les rodea. Unos segundos después, Lucía con los ojos inundados le dice algo y gira para perderse entre la multitud soltándose poco a poco de la mano con que Nacho agarra la suya, como si no quisiese dejarla ir.

 

Laura está de fin de semana en Salamanca, sentada bajo los soportales en la terraza del Bar Los Charros, admira la plaza en conjunto, descansando del andar exigente de la mañana para poder llegar a todas las visitas obligadas. Se ha puesto las gafas de sol, y el camarero deja sobre su mesa un platillo con olivas encebolladas y la pertinente fría cerveza, pero Laura está absorta intentando acaparar todo el sol que llega hasta su cara. Tras un largo trago, saborea el tono dorado de la piedra de Villamayor usada para la construcción de la plaza y de la mayoría de los monumentos salmantinos. Sin querer percibe a una pareja de enamorados que en el centro, se arrullan y despiden cómplices, agarrados por las manos como si no se quisiesen dejar ir el uno al otro. Hacen muy buena pareja, se les nota plenos de amor. ¿Me da la cuenta por favor?

 

José camina por la sombra contraria a paso rápido, pues ya llega tarde al notario, maldiciendo a Churriguera por haber diseñado tan grande una plaza peatonal, quien sin duda es el culpable de que llegue tarde a todos los sitios. Le gustaría tener la zancada más amplia o poder mover las piernas más deprisa, y por evitar pararse a saludar, mira al ágora de la plaza sorteando las columnas. En el centro, sin duda, ve a Lucía, con un hombre al que no conoce, pero que seguramente será el nuevo novio del que le habló hace unos días. Ese estúpido que es incapaz de distinguir el grano de la paja. Parece que están rompiendo, es lo más inteligente. Ella llora y el muy patán aún hace el gesto de no querer dejarla ir. En cuanto salga del notario, la llamaré, por si necesita desahogarse.

 

Carmen se para en uno de los escaparates de artesanía charra de la Pza. del Corrillo, más que por mirar, por soltar del brazo el pesado bolso que lleva. Cambia de mano para descansar la dolorida y entra en la Plaza Mayor. Apenas sale al sol cuando se detiene y deja caer de golpe toda la compra. Las naranjas ruedan bajo los 88 arcos de medio punto que soportan las fachadas, la botella de leche se rompe contra el duro y seco suelo, pero a Carmen todo le parece dar vueltas, como si los personajes labrados en los medallones de la plaza le mirasen violentos. Corre, saliendo por donde vino, segura de haber visto a su marido abrazado a una mujer rubia, a la que estrechaba contra su pecho. Por eso Nacho estaba tan distante últimamente, tenía una amante. Cómo había sido tan ciega.

 

En el mismísimo centro de la Plaza Mayor de Salamanca, Nacho le comunica a su hermana Lucía, que el padre de ambos está a punto de fallecer. Nunca se llevaron bien, hasta el punto de llevar más de diez años sin hablarse, pero en el instante final, el progenitor le ruega a Nacho que interceda para pedir el perdón de su hija, por aquellas palabras que casi no recuerda. Lucía llora la cercana muerte, dolor mezclado con rabia, pero una inolvidable promesa y su orgullo  le llevan a negar el perdón.

 

Olvídalo Lucía, ve a verle – le susurra Nacho, reteniéndola por la punta de sus dedos.

 

No – responde con los ojos inundados perdiéndose entre la multitud.

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