“Siete paraguas al sol”. de Manuel Cortés Blanco, una reseña de Pilar Moros
el 18 abril, 2012 en Reseñas
el 18 abril, 2012 en Reseñas
el 29 marzo, 2012 en Reseñas
de
Mercedes G. Rojo
SisTemasEditoriales.
Astorga, 2008; ISBN: 97884936724-0-9.
213 páginas.
Manuel Cortés Blanco.
Médico y escritor.
http://manuelcortesblanco.blogspot.com
Me encanta la lectura de un buen libro, ya sea de ensayo, novela histórica, colección de cuentos o de poemas. Y desde esa afición estoy convencido de que quien no lee, no sabe lo que se pierde. A veces cae en mis manos algún ejemplar que recoge aspectos de nuestra cultura, con los que siempre acabo sorprendiéndome, sonriendo y -por supuesto- aprendiendo. Este ha sido el caso de “Vamos juntos a jugar”, en el que Mercedes G. Rojo nos invita a un paseo intergeneracional por cuarenta juegos infantiles tradicionales, combinando la información obtenida de un grupo de mujeres mayores con los dibujos relacionados de alumnos de segundo de primaria.
Desde una perspectiva pedagógica, la autora clasifica esos juegos por categorías, según dónde, cómo y con qué se realicen, detallándose en cada uno los elementos necesarios para su práctica, el número de participantes, los espacios y tiempos establecidos, sus normas de desarrollo, los años y los lugares de localización. Muchos de ellos se completan con propuestas didácticas desde la Educación Ambiental, letras acompañantes, variantes o antecedentes. El escondite inglés, Tres en raya, las Tabas, la Pita ciega, los cromos de palmar… Juegos en muchos casos rescatados del olvido, que se desmenuzan entre ilustraciones y apuntes teóricos con una cercanía singular.
Me encanta la práctica de un buen juego, ya sea en la calle, con un juguete o aprovechando cualquier elemento natural. Y después de la lectura de este libro, me reafirmo en otra convicción: quien no juega, tampoco sabe lo que se pierde.
el 6 febrero, 2012 en Reseñas
de
Santiago Morata
Editorial Pàmies.
Madrid, 2011; ISBN: 9788496952881.
384 páginas.
Manuel Cortés Blanco.
Médico y escritor.
http://manuelcortesblanco.blogspot.com
Una de las normas básicas para reseñar un libro es no implicarse emocionalmente con él antes de su lectura. En el caso de “El constructor de pirámides”, mi riesgo de incumplimiento de la misma resulta alto, tanto por ser amigo del autor como por figurar de manera expresa en sus agradecimientos. Por ello, y a fin de liberarla de subjetividades, procederé a su reseña siguiendo un método habitual en mi trabajo como médico epidemiólogo: el metaanálisis. Un metaanálisis es un estudio basado en la integración de la información obtenida por otros sobre un tema de salud. Pues bien, eso es precisamente lo que voy a hacer: compendiar lo que otros han dicho en la red respecto a esta obra.
Miguel Ángel León Asuero expone en el portal “Anika entre libros” que “El constructor de pirámides” le ha parecido una muy buena novela que cumple con el doble cometido de entretener y enseñar… No se emplean, al menos descaradamente, recursos literarios que le mantengan a uno leyendo con ansiedad o deseando saber qué va a pasar más adelante. Todo lo contrario. Estamos ante una novela serena que se hace leer por sí misma, sin necesidad de trucos ni artificios, pues nos cuenta una historia muy interesante, de una forma muy interesante y con unos personajes muy interesantes… No es una novela que engancha al lector, sino una novela que interesa al lector, aunque el resultado final, que es que se lea con satisfacción, pueda ser común a ambas formas.
En la web “novelahistorica.net” se nos aclara que la novela de Santiago en absoluto se limita a la construcción de las pirámides, sino que narra la forma de vida del Egipto de los faraones Keops y Snefru, ciñéndose a la realidad cuando es posible hacerlo y novelando con maestría cuando las ingentes lagunas que ha dejado la historia así lo aconsejan… Cada capítulo es narrado en primera persona por uno de los personajes, logrando de esta guisa reflejar el carácter de cada uno de ellos e introducirnos de lleno en la novela desde el primer momento… Una novela ágil, divertida, amena y con todos los ingredientes inherentes a una gran historia: intriga, traición, muerte, giros de la trama realmente sorprendentes, conversaciones inteligentes entre los personajes y sobre todo historia. Mucha historia sobre una de los grandes misterios de la antigüedad: la construcción de la gran pirámide de Keops, la única de las siete maravillas del mundo que ha llegado hasta nuestros días.
En el portal “mundohistoria.org” consta que incluso un neófito en esta materia puede llegar a disfrutarla. La narrativa es de lo mejor, y la historia se encuentra muy bien trabajada al igual que bien escogida. Al final del libro encontramos la nota aclaratoria de los personajes ficticios y reales, así como una cronología de la IV dinastía egipcia.
En la web “casadelibrosperdidos.com” puede leerse que Santiago busca, aparte de la representación histórica del momento, la representación psicológica del personaje. Quiere adentrarnos en esa época, quiere que viajemos en el tiempo, y que veamos cómo eran sus personajes, no ya desde el punto de vista histórico, sino desde el punto de vista humano, sus sueños, miedos, temores, alegrías, su carácter…Y la verdad es que consigue que sintamos como ellos.
En el blog “novelas-historicas.blogspot.com” lo dejan también claro: Si quieren viajar al antiguo Egipto no hace falta que cojan un avión ni vean un documental. La mejor manera de visitar la tierra de los faraones y vivir cómo se construyeron las pirámides, de conocer las intrigas palaciegas de la nobleza, los terribles métodos de los sacerdotes, la vida de los trabajadores que levantaron tan monumentales construcciones, de descubrir la sensualidad de las mujeres de aquella época o presenciar las batallas de los soldados egipcios frente a los temibles nubios, es leyendo las páginas de esta novela.
Aun cuando asumo que las referencias y comentarios al respecto son y serán necesariamente más, me permito cerrar este metaanálisis literario con una conclusión de lo más emotiva: “El constructor de pirámides” ha gustado -y mucho- a quien la ha leído. Por eso, liberado ya de subjetividades, comienzo relajado su lectura.
el 22 noviembre, 2011 en Reseñas
JOSÉ ANTONIO MILLÁN (Madrid, 1954), Perdón, imposible –Guía para una puntuación más rica y consciente. Editorial RBA.
¿Quién no ha pensado alguna vez que los libros de gramática son aburridos? He aquí una excepción a este pensamiento. Con un continente fresco y en clave de humor, José Antonio Millán nos transmite un contenido rico en información. El autor nos hace sonreír con los títulos de cada capítulo y sus sagaces comentarios, y nos lleva a reflexionar sobre nuestra forma de comunicarnos por escrito. ¡Ah, esas comas que tan mal se utilizan!
Los textos elegidos para ilustrar sus lecciones a la hora de puntuar realzan su transmisión de saberes, “dan en el clavo”. Sus consejos son oportunos y lúcidos. Y, además, ¡aprendemos cómo ha ido evolucionando nuestro idioma!
Este libro se puede considerar “imprescindible” para cualquier persona que cuenta historias, ya sea profesional o amateur y, citando al autor, para quien quiera “empuñar el bolígrafo o golpear una tecla”.
el 16 noviembre, 2011 en Reseñas
Microantología del Microrrelato III
de
Varios Autores
Ediciones Irreverentes.
Madrid, 2011; ISBN: 978-84-15353-15-7.
126 páginas.
Manuel Cortés Blanco.
Médico y escritor.
http://manuelcortesblanco.blogspot.com
La “Microantología del Microrrelato III” (Ediciones Irreverentes) incluye uno de mis relatos más viajeros: “En el país de los Ticos”. En él expongo de manera breve mi versión sobre un lugar fascinante que rebosa naturaleza por sus cuatro costados: Costa Rica. Cual si fuera un pedacito de Edén, Costa Rica alberga en su territorio una parte importante de la biodiversidad mundial, un aluvión de especies, mil y una orquídeas, decenas de parques, siete reservas biológicas, un millón de microclimas… Y por supuesto los Ticos, apodo cariñoso con el que se conoce a sus habitantes, amparados en la costumbre de usar los diminutivos.
Este libro ofrece muchos más viajes desde ese aeropuerto llamado Literatura. Atendiendo a su sinopsis, en él se presenta una brillante selección de relatos divertidos, sorprendentes, intimistas o humorísticos, terroríficos o fantásticos; sobre el amor y desamor, reflexiones sobre la muerte y la vida; de misterio, ciencia ficción o históricos. En todos los casos, la brevedad va unida al impacto y la sorpresa, de un mundo a otro, de un sentimiento al contrario. Y al pasar cada página descubrimos, sin duda, una nueva sensación.
Clásicos desde Chéjov a Kafka… Representantes de la mejor literatura latinoamericana como Eduardo Berti o Claudia Cortalezzi… Y cómo no, una selección de los más destacados autores españoles del género, convierten esta “Microantología del Microrrelato III” en un libro ideal para quienes siempre tienen prisa, quienes van a tomar un nuevo tren, para aquellos que no aguantan interrupciones en el cine o el teatro, para los que piensan que un año es una eternidad, para cuantos quieran descubrir ese país de los Ticos y, especialmente, para los amantes de la buena Literatura. Porque como bien se demuestra en cada uno de esos relatos, la brevedad y la excelencia pueden ser compañeras ideales para un viaje extraordinario.
Manuel Cortés Blanco.
el 18 octubre, 2011 en Reseñas
LA POESIA COMO ESENCIA DESTILADA
Alambique de vestigios de Francisco Picón
Feliz y significativo hallazgo el título de ALAMBIQUE DE VESTIGIOS. Concebir la poesía como un alambique que destila en concentradas esencias, experiencias, vitales y sentimientos acumulados a lo largo de la vida, esos “vestigios” que sobreviven mientras otros desaparecen en la niebla del olvido, es todo un proyecto de poética personal que Francisco Picón desarrolla con pasión y empeño. La lectura de este poemario a partir de un soliloquio que recoge “briznas de escoria” y le confirma desencuentros, amores desairados e intensos momentos donde la saliva (esas “gotas de rocío”), es eficaz lubricante que desencadena efímeros encuentros eróticos, lo prueba y hace.
Picón nos zarandea: ora nos eleva a las cumbres de un amor logrado y entusiasta, como nos hunde en el desencanto o nos anuncia una “cantata de retirada” en las “destiladas sonrisas en el chaflán del tiempo”. Pese a ese desconcertante zarandeo de emociones, sabe que “siempre/ existe un camino,/ no lo dejes/ al azar” y que en muchos pequeños gestos cotidianos (una taza de café, una ducha matutina) se esconde el secreto de la supervivencia, esa frágil tela de araña tejida sobre el abismo de la existencia. En esa oscilación entre la alegría y la tristeza que bordea la depresión, el poeta escudriña buscando “la huella del hombre que soy”. En los besos “viudos de lengua”, en el espejo que asegura “intimidad”, en la distancia, ese “puñal clavado” en la memoria, en los “rincones del hastío” se busca en logradas imágenes y metáforas con que destila los “vestigios” en el “alambique” de su poesía. Si al cabo no se encontrara a sí mismo, no importaría: en el camino de esa búsqueda el poeta ha logrado un excelente libro, lo que —en definitiva— es lo que importa.
Fernando Aínsa, Escritor y crítico (Zaragoza, octubre 2011)
el 21 septiembre, 2011 en Reseñas
Autor: Guillaume Musso
Editorial: Planeta Internacional
Págs.: 444
Creo que este ha sido uno de los libros que no quería que acabara nunca. ¿No os ha pasado alguna vez? Que cuando vais llegando al final de la historia de un libro os entristece porque no queréis que acabe aunque sabéis que es algo inevitable.
Tendríais que verme ahora con los ojos enrojecidos y no solo porque se haya acabado la historia sino por los sentimientos que he sentido al leerla. Supongo que es lo que pasa cuando lo que cuenta un libro te enamora o te toca de alguna manera. Creo que también es uno de los libros con los que más he llorado aunque también me ha hecho reír. Hacía tiempo que no leía una historia tan bonita sobre el amor, la amistad o la superación. Y no os creáis que es una historia blanda o cursi; para nada. Creo que todos nos podríamos sentir identificados en algún momento en ella.
Tom Boyd es un famoso escritor de gran éxito debido a su Trilogía de los Ángeles de la que ha publicado hasta el momento dos. Pero todo esto cambia radicalmente cuando termina su relación con Aurore, una famosísima concertista a la que cree el amor de su vida. A partir de ese momento e incapaz de escribir, entra en una especie de túnel de oscuridad llevado por las drogas y la apatía total del que no pueden sacarle ni sus más íntimos y queridos amigos de la infancia Carole y Milo.
Aunque todo eso cambia radicalmente el sorprendente día en el que irrumpe en su vida Billie, una joven protagonista de sus novelas. Ella le ofrecerá un trato: si él escribe el próximo libro haciendo la vida de Billie más agradable ella hará que Aurore vuelva a su lado. En principio lo que parecía una situación y un plan descabellado se convierte en un apasionante viaje para encontrar a Carole. Pero durante ese viaje pasan cosas que no estaban previstas y que pueden cambiar por completo la vida de todos los protagonistas de esta historia. Un viaje donde el amor, la amistad y el sacrificio se convierten en parte imprescindibles de la vida de estos personajes. Una vida marcada también por una tormentosa infancia que influyó en sus vidas y que se encuentre siempre a lo largo de sus vidas.
Cuando caen libros así en tus manos es cuando te das cuenta, si hace tiempo que no lo recuerdas, porqué la literatura es tan importante en tu vida y sientes envidia, diremos que sana, porque tu sueño quizás es transmitir en una historia algo especial a las personas que la lean.
Porque ¿qué es lo más importante de una historia? Para mi es que no te deje indiferente aunque te haga sentir cosas desagradables. Y cuando aparte de hacerte sentir también te hace pensar o replantearte ciertas cosas entonces ese libro ha conseguido su objetivo con creces.
Y este libro ante todo es un canto a la amistad con mayúsculas. Una amistad que solo acontecimientos excepcionales y terribles en la vida hacen que varias personas queden unidas de una manera muy especial para siempre y que esa misma amistad sea capaz de lo inimaginable para salvarnos cuando nos hundimos o parece que hemos tocado fondo.
Y también, porqué no, una historia que nos enseña eso de que hay que luchar por lo que queremos y no perder nunca la esperanza.
el 21 septiembre, 2011 en Reseñas
Título: Lo que una vez se llamó Flora
Autor: Julián Sánchez Caramazana
Editorial: Holocubierta
Págs.: 222
Creo que es la primera vez que me ocurre leyendo un libro sobre monstruos o zombis. Y es que el personaje del libro que más me ha gustado y hasta le he cogido cariño sea precisamente uno de ellos.
¿Y te puedes llegar a sentir identificada con una criatura así? Pues aunque parezca muy extraño así es.
He de confesar que al empezar este libro no las tenía todas conmigo. No estaba segura si la historia captaría toda mi atención pero esas dudas se disiparon pronto. ¿Y porqué? Quizás porque la idea de este libro aunque pueda parecer un poco descabellada quizás no sea del todo imposible. O porque te sientes identificada por todos los personajes que aparecen en ella de una manera u otra: sus inseguridades, sus miedos, sus preocupaciones.
La verdad es que me lo he pasado “pipa” leyendo este libro y más sabiendo que ocurre en la provincia donde nací y hasta aparece mi ciudad. Pero no os creáis ¿eh? Que esta fantástica y terrorífica historia puede suceder en cualquiera de vuestras ciudades.
Tomás es un investigador privado que trabaja para un departamento del gobierno español que se dedica a resolver extraños e inexplicables casos. Divorciado y padre de una pequeña niña a la que adora, su vida se dirige hacia un abismo.
Estando en esa crítica situación debe enfrentarse al caso más aterrador e increíble de toda su vida.
En las profundidades de la ciudad de Barcelona habita un demonio mucho más antiguo que el hombre y que secuestra a niños y adolescentes de los que se alimenta de su inocencia convirtiéndolos después de un letargo en criaturas sedientas de sangre y carne.
En esta locura acompañarán a Tomás su amigo Juan Antonio, que pierdes los ojos al encontrarse en las profundidades con el demonio y Elvira, una agente del gobierno que perdió a su marido y su hijo y que aparte de este peligro caso también debe enfrentarse a las intrigas de sus jefes contra ella.
Tres personajes que no son superhéroes pero deben salvar a la humanidad.
Aunque no se encontrarán solos del todo ya que reciben una valiosísima ayuda de uno de esos terribles seres que aún guarda algo de humanidad.
Un ser que salva a un bebé al que secuestraron y que sobrevivirá a esta pesadilla.
Una madre que sacrifica su vida para salvar a ese bebé.
Una lucha eterna entre el bien y el mal. Un mal terrible que se alimenta de la inocencia. Un mal mucho más poderoso de lo que podamos imaginar…
Hace un tiempo y no muy lejano, no hubiese leído un libro de terror escrito en España. ¿Y porqué? Pues porque tenía llamémosle prejuicios. Quizás porque era gran lectora de los escritores americanos o ingleses y no creía que este género en España estuviera a la misma altura.
Y actualmente tengo qué afirmar que estaba totalmente equivocada.
Y me confieso fan absoluta del género de terror español y esta novela no ha hecho más que mi entusiasmo crezca.
el 15 septiembre, 2011 en Reseñas
Si los preparativos de una boda suelen originar un caos en el entorno familiar, Azucena y Franchu (Francesc), los protagonistas de esta novela, escrita a través de epístolas, nos ofrecen un mundo lleno de peregrinas costumbres locales, y otro muy distinto, el de la persecución de la fama en los Estados Unidos.
La primera sorpresa del lector es encontrarse viajando continuamente desde Calaceite a la gran nación americana, con un ritmo trepidante y sin que el lector se pierda en ningún pasaje.
Después, el gran sentido del humor de estos dos escritores, nos pasea con una sonrisa en la boca por los preparativos de una boda en la que cada uno intenta imponer su gusto y criterio, incluida la tía Rosamunda.
Los avatares de Azucena como actriz secundaria, con sus actuaciones en precarios teatros, con sus compañeras, su vocabulario rudo e inculto, crea el contrapunto exacto con el de Francesc (Franchu), un alto burgués de familia carlista venido a menos, que pasa el verano en la casa solariega del Matarraña, mientras intenta hacer los preparativos de la boda, en espera del regreso, sin fecha, de Azucena.
El retrato que Francisco Javier Aguirre y Angélica Morales realizan de unas clases sociales tan dispares, está, al mismo tiempo, salpicado de chispeantes párrafos que consiguen que el lector ría con sus ocurrencias y desee seguir leyendo la siguiente misiva para averiguar cómo queda el bodorrio, con su convivio y su spa, involucrándose en la trama de esta singular boda, esperando e imaginando su desenlace; siendo éste la última sorpresa de la novela.
Una burguesía obsoleta, de la que todavía quedan retazos en esta nuestra España, y un sueño: alcanzar la fama, tema de rabiosa actualidad en nuestra sociedad, se dan la mano y nos preparan para la boda del siglo. Con traje de diseño de una boutique francesa en Chicago, regentada por Pilar y Ramiro (ambos zaragozanos), y una madre fantasma, que también cruza los mares y acompaña a la actriz allá donde vaya, igual que hacían las madres de antaño, los novios navegan entre los familiares, las costumbres y lo que se espera de su estatus social, pintando un cuadro único para un acontecimiento extraordinario.
Estela Alcay
Zaragoza, Junio 2011