LUZ, MÁS LUZ. Manuel M. Forega.

Luz, más luz, nuevo libro de poemas de Manuel M. Forega, con fotografías de Berna Martínez-Forega.DSC_0239 RECORTE

 

Autora: Isacia Ninawaman, 2018

Luz, más luz, propugna, ya desde su poema inicial, la aparente paradoja de reflexionar sobre nuestro propio conocimiento con el propósito de regresar a un estado de pensamiento instintivo y a un diálogo con la materia primigenia de la Naturaleza. Sin ser un libro filosófico, se basa, sin embargo y fundamentalmente, en la filosofía, en su disciplina ontológica, en su ya viejo sentido especulativo para preguntarse por qué y para qué estamos aquí y cuál es la tarea del hombre náufrago en un mar de incertidumbres, henchido de dudas sobre su finalidad e impelido a multiplicarse en distintas morfologías existenciales sin obtener la respuesta adecuada. En esta búsqueda salpicada de constantes incógnitas, sólo la ingenuidad que alberga la infancia, cuando el ser no finge todavía, cuando el hombre que será aún no ha alcanzado su total escisión, es posible encontrar el brillo tenue de lo que tal vez quiso ser; pero este «tiempo incumplido» resulta ya irrecuperable.
Luz, más luz es también un intento de ruptura con los perfiles urbanos de una realidad atosigada por la exacerbación de la información política y su pragmatismo que ha casi liquidado el primordial significado humanístico de la existencia e impide una mirada horizontal, amplia y profunda sobre el «sí mismo». En este sentido, Manuel M. Forega nos propone, antes que describir al hombre dentro de una realidad angosta y uniforme, inscribir al ser humano en una tarea de regreso a su origen, al examen de las multiformes aristas ―digámoslo propiamente― del ipse.
Luz, más luz es probablemente un libro desesperanzado y escéptico, pero no renuncia en absoluto a la acción ni a la necesidad de seguir ahondando en nuestras dudas y en nuestras certezas para desecharlas o iluminarlas, y lo hace (rasgo ya proverbial de la escritura de Forega) con un lenguaje escogido y elegante cuya conciencia estilística nos arrastra en ocasiones hasta la ruptura brusca del ritmo en un intento tal vez de significar su analogía con el orden estructural del pensamiento.