“La irrealidad nuestra”, de Clara Dávila, una reseña de José Mª Ariño Colás

LA IRREALIDAD NUESTRA, de Clara Dávila Mateo

ISBN 13: 978-84-937379-0-0

Título: La irrealidad nuestra

Autor/es: Dávila Mateo, Clara

Lengua de publicación: Castellano

Fecha Edición: 08/2009

Publicación: Puente de Letras Editores

Descripción: 36 p. il. 23×12 cm

Encuadernación: rúst.

Colección: Arbersos,3

Precio: 10,00 Euros

José Mª Ariño Colás

http://josemarco.blogia.com/2011/010401-la-irrealidad-nuestra.php

Tengo entre mis manos el primer poemario de la joven poeta aragonesa Clara Dávila Mateo (Zaragoza, 1987). Su título, La irrealidad nuestra, nos sumerge en un mundo personal que oscila entre el sosiego agridulce de la soledad y la tormenta interior de un amor que hiere y cicatriza.

Es precisamente el amor el gozne sobre el que giran las tres partes de esta antología de poemas, editados por le leonesa Puente de Letras. El amor aparece y desaparece entre la niebla de un tiempo machadiano en una primera parte – “Búsqueda del tiempo” – en que las experiencias vividas trazan un camino efímero y evanescente. Esa búsqueda del tiempo se convertirá en esperanza, en incertidumbre y en afán de apresar lo efímero.

Por eso en la segunda parte – “Desde lo más profundo” – la autora se agarra a la escritura, se aferra a la poesía – esa “palabra en el tiempo” – para desterrar la soledad y curar las heridas que van dejando las arenas movedizas de la memoria.

Todo ello culmina en “Batallas y aventuras”, esa tercera parte que intenta hermanar las contradicciones del amor, las huellas del desamor y el hechizo de los sueños de futuro. Los versos se van desgranando cual juegos infantiles que se transforman en latidos profundos de un corazón enamorado. Es la síntesis de un canto a la presencia del otro, del duro lastre de la ausencia, de la huella brumosa de un recuerdo efímero.

Elijo uno de los poemas más representativos del libro como acercamiento a la obra de esta poeta zaragoza;

DUELE

Clara Dávila Mateo

Una vida para sentirme mejor.

Daría mil veces, mil, lo que pidieras

porque dejara de llover

y la araña que teje nuestros corazones

quedase intacta, tejiendo y tejiendo…

Paseos por el súper mientras elijo nuestra cena

desterrando así la soledad que nos anochece.

Un eco de lo que tal vez pudo ser.

Ya no tengo nada que perder, y me duele.

Fuente: http://resenyasliterarias.blogspot.com/

Los comentarios están cerrados.