Informe: «Poesía y atardecer»

Plaza del Pilar

El Silbo Vulnerado

INFORME DEL CICLO POESÍA AL ATARDECER

Este ciclo, programado dentro del Convenio entre el Patronato de Educación y Bibliotecas del Ayuntamiento de Zaragoza y la Asociación Aragonesa de Escritores,  tuvo como finalidad vitalizar a través de la literatura el espacio público de Zaragoza durante el verano, período no precisamente proclive a la programación literaria de la ciudad.

Con la voz y el gesto del dramaturgo Luis Felipe Alegre, dio comienzo el ciclo en la plaza de San Felipe el día 2 de julio con la lectura de la poesía renacentista de Ximénez de Urrea, el marqués de Santillana y Jorge Manrique. El día 9 de julio, fue el escenario del teatro romano el que albergó la lectura de Catulo, Marcial y Virgilio y, el día 16, el Palacio de la Aljafería contó con los textos de los poetas zaragozanos de la época andalusí Avempace, Yahya e Ibn Gabirol. El 27 de agosto continuaron las lecturas, esta vez de la poesía española del Siglo de Oro: Góngora, Quevedo y Fray Luis de León en la plaza de San Bruno. El 3 de septiembre fue la plaza de Santa Cruz el escenario elegido para la lectura de los románticos Gustavo Adolfo Bécquer, José de Espronceda y Rosalía de Castro y, finalmente, la plaza del Pilar acogió la escenificación de la poesía aragonesa del siglo XX, dándose lectura a los poetas Tomás Seral y Casas, Miguel Labordeta y Julio Antonio Gómez.

El ciclo Poesía y atardecer fue paulatinamente afianzándose, en la misma medida en que fue conocida su programación continuada. La AAE está convencida de que todo programa que aspire a seducir, a atraer, a ser reconocido como transmisor de contenidos ante los que el público general se muestra habitualmente refractario, debe fundarse en una propuesta estable, perseverante, hasta hacerla finalmente una propuesta referencial que contenga la expectativa de «cita pendiente». Esto es más cierto cuando esos programas son literarios (debemos enfrentarnos a la realidad española en este sentido) y, todavía más, cuando el género es la poesía. Sin embargo, es la poesía el género que mejor se adapta para ser leído, escenificado y transmitido en público de forma oral. Es flexible, admite la compaía de otras artes (música, pintura, dramaturgia, imagen) y puede sin duda adquirir el carácter de espectáculo público. No puede, pues, desaprovecharse su adaptabilidad, pero insistiendo en su condición de programa estable.

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