Crónica Transilvana; Miklós Bánffy
“Tenéis los días contados”, “Erais demasiado ligeros” y “Seréis divididos ” son los títulos de las tres novelas integrantes de la “Crónica Transilvana”, crónica de un mundo refinado y crepuscular, el de los despreocupados y ociosos patricios transilvanos durantes los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial.
Obedecen los tres títulos antes citados a las tres agoreras palabras –“Mané”, “Thécel”, “Pharès”- escritas con fuego por el dedo divino en el muro de la sala de palacio donde tenía lugar el sacrílego festín como augurio del pronto fin del reinado de Baltasar en castigo a sus muchos pecados. Fue el profeta Daniel quien reveló al asustado monarca el sentido de ese espantoso oráculo: “Tienes los días contados”, “Tu alma ha sido pesada y ha sido encontrada muy leve”, “Tu reino será dividido”.
Miklós Bánffy nació en el año 1.873 en Kolozsvár, capital de Transilvania, región en aquel tiempo perteneciente a Hungría y, por tanto, integrante del Imperio Austro-Húngaro, cuya espléndida decadencia, si bien ceñida al distinguido ambiente de esa nobleza de magiares raíces, nos es descrita en las tres novelas antes citadas. Nadie como el autor, vástago de una antigua y distinguida familia de aristócratas, para recrear el mundo de romances, saraos, carreras de cabellos y de duelos, al que se entregaban aquellos patricios, amigos de la vieja etiqueta e ignorantes de la desafortunada política interior húngara así como de los graves conflictos ocurridos por entonces en los Balcanes.
Es el joven conde Bálint Abády el protagonista de la historia narrada a lo largo de cada una de las novelas que componen esta trilogía comparada por algunos estudiosos con “El Gatopardo” de Lampedusa y “La marcha Radetzky” de Joseph Roth. Es Bálint Abády un cultivado aristócrata licenciado en derecho que, tras una experiencia diplomática, regresa a sus pagos para desempeñar su cargo de diputado en el Parlamento Húngaro. Balínt Abády ha tenido la refinada educación que recibió Miklós Bánffy y que, al igual que la de otros muchos nobles transilvanos, sigue la estela de la tradición calvinista. También como Miklós Bánffy, Bálint Abády es un político liberal y conservador, moderado tanto en su ideología como en la degustación de los diversos placeres consentidos a los jóvenes varones pertenecientes a ese exquisito estamento social. Y si, como hemos dicho, Bálint Abady, ha sido diplomático durante un tiempo, Miklós Banffy detentó la cartera del Ministerio de Asuntos Exteriores en el período 1.921-1.922, tras el cual y como consecuencia del autoritarismo del almirante Horthy, decide retirarse de la vida política húngara, cuyos vaivenes entre los años 1.904 y 1.914, no menos interesantes que los vividos por los personajes de este vasto fresco literario, son admirablemente narrados en las páginas de esta magnífica obra.
Tema central de las tres novelas es el desafortunado amor de Bálint y Adrienne, pues ésta casada con el satánico Pál Uzdy, no se decide a pedir el divorcio, tanto la acobarda la certeza de ser apartada de su única hija. Pero al hilo de los infortunios de esta encantadora pareja, iremos conociendo a otras nos menos interesantes criaturas, así el conde László Gyeroffy, desdichado desde su nacimiento, siendo su ruina moral y económica uno de los mejores pasajes de esta monumental trilogía; también será inolvidable para el lector la tía Lizinka, cuya peligrosa y mordaz lengua no resta encanto a tan peculiar personaje. Encantadoras me han resultado las hermosas y exquisitas Fanny y Dinóra, ambas casadas, ambas entregadas al furtivo placer de los escondidos encuentros con sus sucesivos amantes, siempre jóvenes caballeros de la mejor sociedad, otra cosa hubiera sido un insulto para sus distinguidos esposos. Y quien leyere esta obra, quedará hechizado por la poderosa personalidad de la condesa Róza, madre de Bálint, austera pero orgullosa de los caballos de sus cuadras, una cariñosa aunque tiránica mujer a quien no gusta hacer trasnochar a sus sirvientes. Mención aparte merecen las inquietudes sociales, nacionalistas y ecologistas del protagonista de este relato, características que, si tenemos en cuenta el tiempo de publicación de esta trilogía – 1.934-1.940-, nos dan una idea de la actualidad de la obra.
Podría continuar mencionando uno y más personajes, así como las magistrales descripciones del paisaje transilvano, tanta es mi ilusión por animar a que esta obra sea conocida entre nuestros lectores, que bien se merecen la publicación de la traducción española de esta gran trilogía, retrato de una sociedad que, a pesar de sus muchas faltas, valoraba el honor y las buenas formas por encima de otras conveniencias y a la que asustaba el ruido de los motores de esas máquinas llamadas automóviles, un estruendo carente de gusto, no así el repique de los cascos de los caballos amarrados al tiro de un vetusto y hermoso carruaje.