Vacaciones

Nos vamos de vacaciones veraniegas, con vuestro permiso, queridos bloggeros.
Volveremos el 15 de septiembre.
Entretanto, os vamos a dejar una serie de recomendaciones literarias, firmadas por nuestro amigo y crítico literario Juan Ángel Laguna. Así veréis la calidad que tienen los escritores aragoneses.

Disfrutad del verano, sed buenos si no podéis ser malos y hasta la vuelta.

1863 pasos

Reseña de esta obra de Miguel Mena. Un libro muy personal en el que nos adentramos no sólo en su vida sino en la de todos los aragoneses. Un magnífico anecdotario genialmente conducido a través de sendos viajes realizados por el autor, hacia Utrillas, hacia el Moncayo y hacia su propio trabajo.

Debo reconocer que no son un gran aficionado a la radio. Comprar, por lo tanto, un libro de un locutor no me parecía una buena opción: tenía el convencimiento de que carecería de interés para mí. No obstante, quería conocer el trabajo de Miguel Mena por ser miembro de la Asociación Aragonesa de Escritores. Fue una buena decisión hacerlo.

Las anécdotas concretas que en 1863 pasos cuenta pueden revestir un interés mayor o menor para el lector. Después de todo, se restringen a un entorno geográfico bastante limitado, Aragón, y aunque abarcan un periodo histórico bastante amplio no dejan de tener carácter regional. Es cierto, no obstante, que todas encierran la universalidad que todo buen observador puede encontrar en cualquier parte, y quizá sea esa la gracia del libro.

Porque Miguel Mena nos cuenta tres viajes, algunos tan breves como un paseo hasta su trabajo, durante los cuales va encadenando historias que trascienden a la suya propia y al propio interés de quiénes las vivieron. Y es, a mi parecer, porque como magistral narrador consigue extraer esa perspectiva privilegiada de quien ve los mecanismos del mundo en cualquier situación más o menos cotidiana.

Autor
Miguel Mena nació en Madrid en 1959. Ha publicado entre otras obras “Bendita calamidad” (1994), “El escondite inglés” (1997), “Onda media” (1999) y “Cambio de marcha” (2000), el volumen de relatos “Una nube de periodistas” (2001) y el libro de viajes “Paisaje del ciclista” (1993).
Es periodista, escritor, fotógrafo ocasional y locutor de Radio Zaragoza, Cadena SER, donde realiza el programa diario “Estudio de Guardia” y el semanal “La Fonoteca”. En la actualidad colabora también en las revistas “Aragón Rutas” y “La Magia de Aragón” y en el suplemento “Artes y Letras” de Heraldo de Aragón.

Sinopsis
1863 es la historia de un caminante, una vista atrás de una vida –una época- vivida con la intensidad de quien sabe observar a su alrededor. Es una narración articulada en torno a tres viajes: el poético recorrido por la vía muerta que unía en tiempos las cuencas mineras de Utrillas con Zaragoza, el épico desafío al imponente monte Moncayo, rey de leyendas y mitos, y el paseo de casa al trabajo, mil ochocientos sesenta y tres irrepetibles pasos que, a pesar de su breve entidad, pueden dar mucho de sí.

Edición
1863 pasos
Xórdica editorial, 2005
Edición de bolsillo con solapas en la cubierta.

Conclusión
1863 pasos es una obra muy personal y que deja patente no sólo la buena labor periodística del autor sino una gran capacidad para la escritura. Es un libro muy entretenido que engancha de principio a fin, no sólo por los hechos que narra, sino por la calidad con que lo hace. Una mirada íntima y cálida de Aragón y, a través de esta tierra, del mundo, realizada con una agudeza y una pasión que convierten al libro en algo próximo y emotivo. En cierto modo, e imagino que eso es lo que hace a Miguel Mena grande como locutor de radio, te hace sentir junto a él, como si estuvieses escuchando a un viejo amigo.

Sin embargo, no sólo reviste interés esta narración en sí: un nuevo elemento, quizá el más diferencial de la obra, la añade más fuerza. Todas las anécdotas se entrelazan siguiendo los pasos del caminante a lo largo de los tres recorridos, todas ellas aparecen a lo largo del camino como parte más del paisaje, como si la memoria compartiese lugar con montes y estaciones abandonadas. Así, en lugar de escuchar al viejo amigo en torno a una chimenea o en un rincón de un bar, lo tenemos a nuestro lado mientras recorremos los paisajes más insólitos de Aragón. O tal vez, simplemente, parezcan los más insólitos porque, por una vez, les hemos dedicado la mirada que merecen.


El vigilante y su fábula

Comentario sobre este recopilatorio que recoge la obra completa del Poeta Rosendo Tello Aína, dividida en los libros “Ese muro secreto ese silencio”, “Fábula del tiempo”, “Paréntesis de la llama”, “Libro de las fundaciones”, “Balada a dos cuerdas”, “Meditaciones de medianoche”, “Las estancias del Sol”, “Caverna del sentido”, “Más allá de la Fábula”, “Augurios y leyendas de un tiempo que se va”, “Confesiones en vísperas de domingo”, “Cabaña de la luz”, “Hacia el final del laberinto” y “Consagración al alba”.

Edgar Allan Poe decía que únicamente un poeta tenía la capacidad de juzgar la obra de otro poeta. Partiendo de esta premisa, tendrán que disculpar que sea yo quien escriba este comentario. También tendrán que aceptar que lo comience con una cita elegida por el propio Rosendo Tello para abrir su libro “Augurios y leyendas de un tiempo que se va”.

─Hijo mío, nos pasamos la vida buscando algún país de cuya existencia no tenemos certeza. A veces, un relampagueo, una niebla dorada, un monte aterrador… Quién sabe si, después de muchos, muchos años, muy tarde y muy lejos, lo encontraremos. Quizás cuando no haya nada que buscar. Cuando todo se haya vuelto inexistente, como un alarido en la noche. (Cuento anónimo)

Emprender la lectura de una obra que es la obra de toda una vida, como es el caso de este libro, es una tarea impresionante. Uno se siente como un juez inmerecido y enmudecido ante la magnitud de las circunstancias. Cualquier comentario que se pueda hacer parece, en cierta medida, inapropiado. Cuando se conoce al propio autor, aunque sea del modo tan ligero que nos atañe, el sentimiento se incrementa. Sin embargo, la reseña no tendría sentido sin un comentario personal de quien la escribe, y es por ello que me obligo a hacerlo.

“El vigilante y su fábula” es una obra de proporciones épicas; no en vano abarca casi una vida entera, y eso se percibe en sus líneas, a través de las cuales navegamos en el tiempo. El dominio del lenguaje, del ritmo y de la sonoridad de las palabras del que hace gala el autor, convierte este viaje en un periplo mágico. Durante el mismo, también percibiremos la faceta de profesor del poeta, pues se puede hablar, sin temor a ser demasiado osado, de lecciones magistrales a la hora de jugar con ecos, resonancias y significaciones.

Todos estos recursos, fascinantes para todo aquél que ame la literatura, los encontraremos en un variado conjunto de escenarios, tras los cuales se percibe, en su mayoría, el sabor de la tierra aragonesa. El velo de magia, de épica, con el que nos la presenta no distorsiona la imagen; más bien al contrario, pues parece que sea a través del mismo el único modo adecuado de contemplarla.

Autor

Rosendo Tello Aína nació en Letux (Zaragoza, España) en 1931. Es catedrático de Lengua y Literatura Españolas, doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza y Vicepresidente de la Asociación Aragonesa de Escritores.

Ha publicado los siguientes títulos, todos ellos recopilados en el volumen aquí reseñado: “Ese muro secreto ese silencio” (1959), “Fábula del tiempo” (1969), “Libro de las fundaciones” (1972), “Paréntesis de la llama” (1975), “Balada a dos cuerdas” (1979), “Meditaciones de medianoche” (1982), “Las estancias del Sol” (1990), “Caverna del sentido” (1992), “Confesiones en vísperas de domingo” (1996), “Más allá de la Fábula” (1998), “Augurios y leyendas de un tiempo que se va” (2000), “Cabaña de la luz” (2002) y “Consagración al alba” (2004).

Sinopsis

El mundo y la vida vistos a través de los ojos del poeta a lo largo de su vida, retratados con una mirada especial llena de magia que ahonda en los misterios del espíritu humano.

Edición

El Vigilante y su Fábula
Rosendo Tello Aína
Prames, 2005
Edición de bolsillo

Conclusión

Rosendo Tello es una de esas personas que te fascinan inmediatamente por la gran pasión que ponen en lo que hacen, por la fe que tienen en ello. La primera vez que le vi fue en un taller de literatura sobre poesía organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores. Era tal su entusiasmo leyendo, enseñando, comentando poesía, que desde aquel momento me propuse retomar esa vieja asignatura dejada de lado.

Cuando supe que estaba firmando en la feria del libro, me acerqué para comprar alguna de sus obras. El encuentro, como no podía ser de otra forma, fue memorable. Sólo diré que me pagó de su propio bolsillo parte del precio del libro; tal es su pasión por la poesía y por transmitirla. La lectura de su obra ha sido una continuación de la magia de aquel encuentro.

Sin duda una opción muy recomendable, también para aquéllos que, como yo, no son asiduos del género, sino grandes desconocedores. En sus páginas encontraremos versos memorables, figuras insospechadas que nos acariciarán el alma o la sacudirán de lado a lado, ¡incluso una definición a modo de poema de la propia poesía! Y entre todos los poemas, sin duda alguna, habrá alguno que hechizará al lector sin remedio. El que me atrapó a mí, sin lugar a dudas, es “La casa abandonada”. Sólo por leerlo mereció la pena pasar la vergüenza de no poder pagarme el libro. Vergüenza que el poeta, con su magia, supo convertir en complicidad.

Los hermanos de la costa

Reseña de la formidable novela policíaca del escritor y periodista Juan Bolea.

Juan Bolea es un hombre cabal, según he podido comprobar personalmente asistiendo a su intervención en unas cuantas conferencias, presentaciones y charlas. En esta novela lo demuestra desde el propio título: “Los hermanos de la costa”, una denominación que hará eco rápidamente en la memoria de aquéllos habituados a las historias de piratas y que encierra toda la poesía que requiere el nombre del grupo de artistas en el que se centra la novela.

En el género policiaco, o de novela negra, es vital más que importante el escribir de un modo cabal. Existe la tendencia, seguramente heredada de los novelistas norteamericanos, de llenar estas historias de fuegos de artificio totalmente fantásticos, así como la tendencia, ésta de origen local, de plagarlas con detalles cotidianos innecesarios para la trama. Juan Bolea, sin embargo, consigue gracias a su buen criterio escapar de ambas lacras.

En su novela el ritmo es ágil, pues no se pierde en descripciones de lo cotidiano que convierten en ocasiones estas obras en híbridos entre el realismo social e historia policíaca. La trama, sin verse afectada por ello, es increíblemente sugerente, pues aun dentro de un entorno nacional, creíble y lógico, introduce los elementos suficientes para que exista lo sorprendente, lo inesperado, lo insólito.

Es precisamente con este punto fuerte, con la genialidad de la trama, con el que me quedo de la novela. Los personajes, la situación planteada, la investigación en la costa; el autor parece haber abierto una puerta a lo improbable, pero siniestramente posible, al lado de nuestras vidas. Y esto, aunque muchos pudieran creer el contrario, no se consigue poniendo unos cuantos elementos estrambóticos al azar. No, la autentica fuerza para conseguir que una ambientación tan arriesgada como ésta funcione es la coherencia.

De hecho es gracias a ella, que aflora a través de los personajes y sus interacciones, que podemos disfrutar de la historia sin dudar un momento de lo que está ocurriendo. Y quizá, en estos tiempos, sean estos personajes los que más sorprendan, pues muchos escritores actuales parecen haber olvidado que la profundidad de éstos no se consigue con muchos detalles irrelevantes, sino haciendo que respondan de un modo humano, complejo, en sus interacciones con el entorno y, esto es importante, con los demás personajes. Nosotros no hablamos igual con la vecina del tercero que con el cura de la parroquia.

En “Los hermanos de la costa” Juan Bolea nos da una lección magistral sobre la creación de personajes que, francamente, merece la pena leer.

Autor

Juan Bolea nació en Cádiz en 1959. Licenciado en Geografía e Historia, antiguo concejal de cultura del ayuntamiento de Zaragoza, es miembro de la Asociación Aragonesa de Escritores, periodista y columnista del Periódico de Aragón, dónde publica su propia sección “Sala de máquinas”.

Sus obras publicadas son “El palacio de los jardines oblicuos” (1981), “Mulata” (1992), “El color del Índico” (1996), “El manager” (2001), “El gobernador” (2003) y “Los hermanos de la costa” (2005).

Sinopsis

Una inspectora de policía es enviada a la costa norte española a investigar una extraña muerte que le pondrá sobre la pista de las siniestras actividades y sucesos en torno a la autodenominada sociedad de “Los hermanos de la costa”.

Edición

Los hermanos de la costa
Ediciones B
Edición de bolsillo

Conclusión

Juan Bolea es un buen escritor en el sentido más amplio de la palabra. Sus personajes son vívidos, las situaciones que plantea creíbles y, al mismo tiempo, misteriosas y apasionantes. “Los hermanos de la costa” es una novela negra con un argumento fascinante y que nos resulta mucho más próxima por su ambientación pero que no cae en ese color de videocámara que tienen, en ocasiones, los relatos nacionales.

No creo equivocarme al paragonarle con Fred Vargas, la autora francesa que, al igual que él, están ayudando a cimentar una literatura policíaca propia y más acorde con la mentalidad y el entorno europeo. No nos olvidemos que en el siglo pasado fuimos el referente mundial de este género.

Por otro lado, y fuera de consideraciones tan globales, recomiendo la lectura de esta novela a todo aquel que disfrute con los personajes sólidos o a aquéllos que, como yo, pretendan crearlos. Sin duda no quedarán defraudados.


Los olvidados de Filipinas

Reseña de la novela de Lorenzo Mediano en la que se narran las aventuras y desventuras de un grupo de militares españoles tras la pérdida de las colonias de Cuba y Filipinas en 1898. El autor, nieto de uno de los últimos repatriados, novela en este libro experiencias reales rescatadas del pasado.

Que la historia española del siglo XIX es, al menos, tan apasionante como la de los Estados Unidos de América (esa de los indios y vaqueros y azules y grises) es un hecho objetivo. Por lo tanto es lógico pensar que se podrían obtener héroes nacionales del mismo calibre que los interpretados por John Wayne. “Los olvidados de Filipinas: Amor, guerra y traición” es una prueba de ello. Y digo que es una prueba porque el señor de la larga barba que se puede ver en la fotografía del recorte de periódico es abuelo de otro señor, el autor del libro.

De hecho, aunque los hechos narrados en esta historia están novelados, los personajes que aparecen y las situaciones que se cuentan son reales, por escalofriantes o increíbles que resulten algunas veces. Éste es el gran añadido que convierte a esta buena novela de aventuras en una magnífica novela histórica con muchos aspectos de documental.

Un abismo nos separa de aquel momento histórico, un abismo geográfico, social y temporal cruzado por un puente que son estos hombres abandonados a su suerte en la otra punta del mundo: los olvidados de Filipinas. Al leer su historia podemos llegar a entender una realidad que nos puede parecer totalmente extraña pero que, en el fondo, forma parte de la nuestra.

Mi bisabuelo fue enviado como soldado de reemplazo a Cuba y contaba que muchos de los que estaban allí no sabían muy bien ni dónde estaban. Ahora, gracias a este libro, sé un poco mejor dónde estaban esas islas filipinas.

Autor
Nacido en Zaragoza en 1959. Médico de profesión, la cual ejerce en apartados valles del Pirineo, y autor de diversas obras sobre técnicas de supervivencia en la naturaleza, empezó su carrera literaria como narrador de relatos orales. Ha publicado varios libros, entre los que destacan “La escarcha sobre los hombros” (1998), “Cuentos de amor imposible” (2002), “Los olvidados de Filipinas” (2001) y “El secreto de la diosa” (2003).

Sinopsis
En 1898 el imperio español se desmorona. En Filipinas un grupo de oficiales destacados en Tayabas se enfrenta a esta realidad en medio de una jungla sublevada y cercados por una cada vez más próxima flota estadounidense. El honor y el sentido del deber les atan a una tierra lejana de la que ya no cabe esperar nada más que la muerte.

Edición
Los olvidados de Filipinas. Amor, guerra y traición.
Zócalo Editorial, 2001
Edición de bolsillo de buena calidad con solapas en la cubierta

Conclusión
Bandidos tendiendo emboscadas, pequeños monos delatándolas, persecuciones con piratas joloanos, caníbales cortadores de cabezas, brujas, cargas de caballería, tesoros robados, prisiones en medio de la jungla… ¿Qué más se le puede pedir a una novela de aventuras?

Y si a esto sumamos una magnífica labor de documentación histórica, un buceo en el pasado para completar los recuerdos transmitidos por el abuelo Mariano Mediano, que convierte estos hechos en memorias, ¿no resulta todavía más impactante la historia y a la vez más interesante?

Dicen que la realidad supera a la ficción. Éste es un caso claro. “Los olvidados de Filipinas” nos permite echar la vista atrás sobre un periodo histórico que juntaba en un escenario sangriento todos los elementos de una terrible tragedia griega. Lorenzo Mediano ha conseguido novelarlo de un modo ameno y consistente. Sin duda un buen tributo a su abuelo y un regalo para sus lectores.

Una respuesta a “Vacaciones

  1. Gracias por estas magníficas recomendaciones! No me faltará un buen entretenimiento para este verano!