«Claro interior»

A PROPÓSITO DE CLARO INTERIOR, de Ángel Guinda

Por Manuel Vilas

Ángel Guinda es uno de los grandes vitalistas que he conocido en mi vida. Es un hombre que, por amor a la vida, por una imposibilidad de vivir ese amor sin cantarlo a los cuatro vientos, se convirtió en poeta. Lo hizo a edad temprana, tal vez a los dieciocho o veinte años, y desde entonces ha visto la vida, y la ha vivido, desde esa entrega, desde la entrega a la poesía. Para Guinda la poesía es todo. Es vida y es muerte. Guinda teme a la muerte, pero torea con ella. La poesía de Guinda es una tauromaquia. Yo recuerdo infinidad de noches de finales de la década de los ochenta y principios de la década de los noventa bebiendo y hablando de poesía con Ángel Guinda, cerrando bares, abriendo corazones. Veía la avidez de Ángel, su obsesión por las palabras de la poesía. Veía también su humor, su humor torrencial y lleno de dulzura a veces desesperada. Rosendo Tello siempre me decía que Ángel era (y es) un seductor. Y creo que es una buena caracterización de Ángel. Hicimos juntos un viaje a Lisboa, en el 90. Cualquier escena de ese viaje ocurre en mi memoria llena de gracia, de alegría y de una plenitud misteriosa. Guinda ha sido un ser tocado por la gracia.  Pero Ángel es también un romántico y un idealista, un poeta que ha levantado en su interior el ídolo de la poesía. Todas estas cualidades están presentes en Claro interior (Olifante, 2007). Yo veo en este libro la expresión máxima de muchas de las claves de la poesía de Guinda: rebeldía, inconformismo, sed de amor, sed de pasión, locura, sueño, y muerte. Y humor. La rebeldía está de una forma muy sobresaliente en Claro interior y he de confesar que esa rebeldía es una de las facetas de Ángel que más me gustan hoy. Al leer por vez primera Claro interior me sorprendió esa rebeldía que regresaba de otras épocas de su poesía, especialmente me recordó al inconformismo existencial  de Vida ávida (Olifante, 1980).  Me pareció que rescatar esa rebeldía, por parte del Guinda maduro, era una lección de buena memoria, de buen escrutinio y elección para con uno mismo.
Claro interior es un resumen esclarecedor de un pasado poético. En este libro están todas las claves de la poesía de Ángel Guinda pero convertidas casi en una esencia. Hay en este libro un aroma de concentración definitiva de todo lo que Guinda ha buscado como escritor y como ser humano a lo largo de casi cuarenta años de vida de poeta.
Entiendo muy bien a Guinda. Guinda es un baudeleriano, como yo. Creemos que escribir poemas sobre la vida que vivimos es la tarea más hermosa en que se puede gastar la vida. Morir en medio de esta fiesta no sería justo. Pero no morimos. Estamos muy vivos. La verdad es que no nos moriremos nunca. Siempre habrá una fiesta a la que acudir mañana. Invitados estamos a todas las fiestas del mañana.

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