«La cuadrilla»

Nuestro amigo, el escritor Ricardo Vázquez-Prada, quien recientemente ha participado en el Salón del libro de Pau, sigue cosechando éxitos en el país galo. Valga como ejemplo esta reseña sobre su obra La Cuadrilla.

Pierre La cuadrilla
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(Traducción de la crítica publicada en â??La République des Pyrenéesâ?, periódico de Pau, el día 26 de octubre de 2007, en torno a la novela â??La cuadrillaâ? -versión francesa de â??Tres de cuadrillaâ?, de Ricardo Vázquez-Prada-, firmada por Pierre Vidal, prestigioso periodista de Radio France y renombrado crítico taurino del país vecino).
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La cuadrilla, de Ricardo Vázquez-Prada
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â??En Zaragoza existe un mundillo taurino que no tiene nada que envidiar a los de Sevilla o Madrid. Posee su Meca, la Misericordia, empañada por las nubes del humo de los puros bajo su cubierta de tela; sus antepasados, como Nicanor Villalta, el amigo de Hemingway, con su estatua junto a la plaza; sus santuarios, como el Mesón del Toro, con sus paredes llenas de cabezas de toros; un público conocedor y una pléyade de pintorescas gentes poco renombradas. Estos personajes, así como sus derrotas y sus victorias, sus dramas y sus heridas, habrían sido ignoradas si no existiera â??La cuadrillaâ?, la novela de Ricardo Vázquez-Prada, para darles vida.
Una ficción que de ello no tiene más que el nombre, ya que el autor, que durante largo tiempo fue crítico taurino de â??Heraldo de Aragónâ? â??y también editorialista- es uno de los mejores conocedores de los entresijos del planeta de los toros. Ha bebido en su misma fuente: escuchando a los banderilleros, viajando en los â??coches de cuadrillasâ?, observando los gestos, anotando las sabrosas expresiones (taurinas), recogiendo increíbles anécdotas.
Esos años de estudio sobre el terreno han dado origen a una gran novela. Una de las mejores en su género. Una narración picaresca en la que se mezclan la ironía, la amargura y una decidida voluntad de vivir, de triunfar. Pues es el triunfo lo que buscan nuestros tres héroes, ladrones de gallinas a los que no les importa el precio que haya que pagar, aunque sea el de su sangre.
Ya que somos unos limitados racionalistas, nunca entraremos en el mundo burlón de los â??maletillasâ?, que con su hato a la espalda van de capea en capea para enfrentarse a vacas que saben â??griego y latínâ? a cambio de unas cuantas pesetas, en el mejor de los casos, o de una lluvia de piedras â??lo más frecuente- , lanzadas por irascibles pueblerinos, pues el mundo el cruel. La esperanza es su consuelo, el toro su obsesión, la amistad su pasaporte, la traición el episodio doloroso al albur de los caminos, la muerte una compañera cotidiana.
Estos â??Tres de cuadrillaâ? pueden decir al menos que han vivido, que, al igual que don Quijote, pero sin Rocinantes, se enfrentan a sus Molinos de la Mancha. Ricardo cuenta sus sueños, que, admitámoslo, son también los nuestros, incluso si no hemos corrido riesgo alguno.

Pierre Vidal.

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