«… hijos de la niebla»

…hijos de la niebla, heredaréis la nada, Luis Bazán
Unaluna Ediciones, Zaragoza, 2007

... hijos de la niebla, heredaréis la nada José Ángel Monteagudo

Abordar la lectura de una obra de estas características puede parecer arduo y oneroso debido a su extensión, pero amigos lectores: entren en el mundo de la novela con mayúsculas. â??… hijos de la nieblaâ? es narrativa por excelencia, una obra dotada de un argumento pleno con el que se abarca todo el siglo XX â??ahí es nadaâ?? y que desgrana con perfecta maestría una apasionante historia de familias que mantienen nexos comunes en el tiempo a través de varias de sus generaciones,  por lo que el relato va alcanzando un grado de atención y de tensión permanente con el que el lector va a permanecer â??enganchadoâ? a la historia con verdadera pasión. Creo que no hay mejor salvoconducto para una novela con 500 páginas a su lomo y en la que su autor, Luis Bazán, ha invertido varios años de su vida â??me constaâ?? con un resultado sobresaliente.

El autor ya explica en una breve introducción los puntos cardinales para la comprensión de la obra. Luis Bazán recrea dos escenarios principales (pues también se visitan otros). El primero un valle pirenaico oscense ficticio, a la manera de Román Ledo con Quimpabám o de García Márquez con Macondo, en el que reúne las experiencias y vivencias personales situándolas en un escenario neutro pero muy reconocible al mismo tiempo, intentando â??como dice el autorâ?? â??preservar la intimidad y privacidad de los verdaderos  protagonistas que depositaron en mí su confianza sin saber que iban a formar parte de un ser imaginario en el que volcaría, junto a sus experiencias, las experiencias de otros a los que no conocíaâ?. El segundo escenario nos traslada a Zaragoza, una ciudad que evoluciona con la obra y que el autor recrea con primorosa delicadeza. Una ciudad real pero a la vez creíble â??que son dos cosas muy distintasâ??; real porque es el devenir mismo de su historia el que el autor destila con maestría en sus páginas, haciendo ver al lector el desarrollo social y paisajístico de la misma  y creíble porque  le da vida a cada una de sus arterias con las acciones que se desarrollan en la novela y con los personajes que la habitan. Ambos escenarios se reparten el protagonismo en igualdad de condiciones, es la propia trama del relato la que le conferirá a cada uno su preciso valor en los momentos puntuales de la narración.

La obra está estructurada en tres partes muy definidas; la primera abarca desde 1906 (punto de partida de la novela) hasta el 17 de julio de1936 (día de la sublevación militar contra el gobierno legítimo de la República), la segunda desde el día siguiente de la sublevación hasta el 1 de abril 1939 â??es decir, toda la guerra civilâ?? y la tercera continúa desde ese año 1939 hasta finales de siglo. Esta estructura no es gratuita, como tampoco lo son los pequeños capítulos que las integran y el lector comprenderá en su lectura las razones. En realidad nada es gratuito en este libro, todo tiene razón de ser, todas las acciones dejan su poso. Esta precisada fragmentación crea una sólida estructura sobre la que se asientan los personajes, sus acciones y  sus circunstancias.

Los personajes son el alma de esta novela. Personajes que trascienden a la misma, que sostienen la narración con su sola presencia; Don Julián, Roberto… son los dos ejemplos más claros de ello. â??… hijos de la nieblaâ? destila ecos de Baroja en reflejar una realidad social tanto en paisaje como paisanaje ( lo definiría como un â??árbol de la cienciaâ? o â??La Buscaâ? pero a lo ciclópeo), resonancias en el transcurrir de historias y elementos trágicos a lo Sender ( Réquiem por un campesino, El lugar de un hombre),  y resaltar en un lugar preferente la presencia y entidad que proporciona al texto â??en determinados tramosâ?? la figura del narrador. Los escenarios y las acciones de â??… hijos de la nieblaâ? siempre transcurren en un contexto cotidiano y real, habitando pasajes históricos que no por ello son menos apasionantes y delicados (eso sí, alejándose de lo que podríamos reconocer como una novela histórica al uso). Bazán maneja el lenguaje con una corrección académica, mide el tiempo del relato con pericia e inserta los diálogos con precisión y certeza, dándole así una elasticidad  en la que los personajes se desenvuelven con soltura, crecen y se hacen a sí mismos. Esta solvencia expresiva hace que el lector disfrute de la lectura y recuerde a otros grandes narradores (Delibes; â??El Caminoâ?, Dostoievski; â??Los hermanos Karamázovâ?).

El carácter de esta novela destila realidad por todos sus costados, porque â??… hijos de la nieblaâ? es una novela  realista en la que una historia sucede a otra; bien se le pudiera achacar su carácter lineal y quizás su desmesurada habitabilidad de personajes en algunas fases de la misma (que a veces pueden padecer un síndrome de hacinamiento para el lector), pero Luis maneja estos aparentes óbices con puntualidad para tejer la historia que nos quiere contar. O más bien diríamos historias, porque cada personaje, cada familia, cada escena; es una realidad cuya consecuencia se encuentra en el devenir del relato  y se ensambla permanentemente a la manera de muñecas rusas, otorgando así a la narración frescura y predisposición a la lectura del siguiente renglón o del próximo capítulo. Un pequeño vistazo al árbol genealógico incluido en la postrimería acabará por despejar dudas sobre posibles parentescos.

Tampoco pierde la ocasión de pincelar numerosos toques costumbristas; en las relaciones de la familia antaño, en las acciones sociales que se suceden ( recordemos que su extensión abarca numerosas etapas históricas; Alfonso XIII, Dictadura de Primo de Rivera, la segunda República, las guerra civil y la dictadura de Franco, con todo lo que estas diversas etapas conllevan), en la recreación de lugares (tanto los reales como los inventados), o en los mismos objetos descritos ( reseña como una de las protagonistas compra una novedosa lavadora Tarby por 2700 pesetas).

Pero una de las cosas que el autor quiere resaltar por encima de todas las tribulaciones que se suceden en el relato â??y que creo deja verdadero poso tras la lectura del mismoâ??, es la poderosa fuerza de las relaciones humanas; el sabor de la amistad en las situaciones más extremas, la confianza en las personas a las que quieres por encima de clases sociales o estatus privilegiados y el respeto que todo ser humano debe a otro. Terminaré resaltando otro de los puntos fuertes de este libro; la identificación o denostación con/de algunos de los personajes de la obra, que el lector hará inconscientemente durante la lectura de la misma. La importante labor del referente narrativo nos llevará a analizar los caminos de la novela; los diálogos a introducirnos en ella y participar de las acciones de la misma.

Querido lector: no tiene excusa. â??… hijos de la niebla, heredaréis la nadaâ? le espera en su librería más cercana. Su lectura le dará, aún, más vida a sus personajes y ellos le adentrarán en una maravillosa historia impregnada de las más gratificantes esencias que circundan y pueblan las relaciones humanas. No les defraudará.

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