«Pan de oro»

Pan de oroPan de oro, Luisa Miñana
Mira Editores, Zaragoza, 2006, 156 páginas

 

Carmen Santos

     En su blog, Luisa Miñana escribe: â??El pan de oro es la fínisima lámina del preciado metal, que se utiliza para recubrir materiales más humildes. Es por tanto una mera apariencia. Procuraremos bucear bajo la apariencia.â? Y eso es lo que hace Luisa Miñana en esta novela: descubrirnos lo que late bajo la superficie de las relaciones humanas. La ambición, la vanidad, la envidia, los odios que â??como los amores, se acrisolan a veces de golpe sin que sepamos por quéâ?. Y también la amistad y el amor â??del verdadero, del inexplicable, del que tiene raíces y no se desvanece cuando el cierzo helado ruge.â?
     Pan de oro narra la historia de Pedro Milano, un imaginero milanés que se establece en Zaragoza en el año 1518, a raíz de su relación con el mercader y consejero real Juan de Lacasa. Pronto, Milano se enemista con otro imaginero que goza de gran renombre en la sociedad aragonesa, el maestro Damián Forment, por cuyo arte Milano siente en su fuero interno una admiración tan intensa como el odio que le inspira su rival. Esta enemistad acarreará a Milano la ruina y le hundirá en la amargura.
     Recurriendo a cuatro voces narrativas diferentes -el hijo póstumo de Pedro Milano, su compadre Tomás Berasátegui, su viuda María de Heredia y el historiador Miguel Sánchez, el único personaje actual de la novela-, Miñana describe la llegada de Milano a Zaragoza, la amistad que traba con Berasátegui y el francés Gabriel Joly, su gran amor por la bella Margarita, la enemistad con el maestro Forment y la felonía de éste que le arruinará la vida. Con un estilo rico en matices, que evoca el lenguaje del siglo XVI, la autora reflexiona sobre la rivalidad en el ámbito artístico, sobre la mezquindad que puede acechar bajo lo sublime, sobre el devenir de la vida y los huecos que la muerte troquela en la misma (â??suman más en el corazón los huecos que la vidaâ?), y también sobre la esperanza, a veces lo único que ayuda a levantarse tras la caída (â??Pero a un hombre no debe arrancársele la esperanza, porque no hay nada más que pueda sustituirla.â?)
     Desfilan por Pan de Oro conocidos personajes de la historia de Aragón â??Juan de Lanuza, Jorge Cocci, Damián Forment- de la mano de otros puramente ficticios. Y todos se mueven por calles que seguimos pisando los zaragozanos en la actualidad (Predicadores, San Bruno, San Pablo, el Coso), entre edificios que han logrado sobrevivir a la acción devastadora del tiempo y del hombre (el Palacio de la Aljafería, la Seo, El Pilar) y otros que sólo subsisten ya en las crónicas de los historiadores (la Torre Nueva, â??cuyo reloj, aún con viento quedo, se oye prácticamente en toda la ciudadâ?). Hallamos en la novela escenas de gran belleza. A destacar la boda de Milano y Margarita en la Catedral de Jaca, rodeados de nieve en un gélido día de invierno, los espléndidos fastos por la llegada del rey Carlos a Zaragoza, y los juegos de esas niñas que viven junto a Platerías y adornan sus vestidos con las esquirlas de oro y plata que caen al patio de su casa desde los obradores vecinos.
     Pan de Oro es una novela muy bien tramada y plagada de bellas imágenes, que nos ofrece entre líneas sabias reflexiones sobre la vida. Una novela con alma, que deja en la boca el sabor de la buena literatura.

Una respuesta a “«Pan de oro»

  1. Vuelvo de viaje en estos días. Así que aunque un poco tarde, me gustaría dar las gracias a Carmen Santos y a la Asociación por la generosísima reseña. Un abrazo.