Voces desde el sótano, Antonio Lorencio.
XIII Premio Ciudad de Majadahonda.
Onagro Ediciones, Zaragoza, 2007, 286 págs.
MarÃa Jesús Mayoral Roche
   Novela negra que transcurre sin prisa pero sin pausa, donde la acción y los personajes arrastran una existencia que les lleva irremediablemente a la sentina de sus propias miserias. El crimen, en ese dejarse llevar, no es la consecuencia de una pasión, que no la hay, sino de la lógica implacable de la destrucción de unas vidas que pululan entorno a un edificio metafórico.
   Aunque quizá serÃa mejor hablar de espacio; un espacio donde cada habitante tiene su lugar, incluida la rata: la protagonista subterránea. Esa rata emblemática de la literatura existencial, ese animal gris y nauseabundo que podrÃa representar el subconsciente de una sociedad que habla en ratingonza, como dirÃa Günter Grass.
   â??Voces desde el sótanoâ? cuenta con los ingredientes clásicos de toda novela
policÃaca: el crimen, las pistas, los sospechosos, el policÃa. Un policÃa atÃpico que no ejerce como tal, sino más bien como un simple funcionario del Ministerio del Interior: ninguna influencia americana en una novela que se desarrolla bajo el cielo madrileño.
   El enigma del crimen se va resolviendo entre pistas y profundas reflexiones, página a página. La inercia de los acontecimientos se deja caer por su propio peso, y es en ese no hacer donde afloran los sospechosos: tipos violentos con un sinfÃn de debilidades que sólo saben moverse dentro de su ambiente. En ese entorno cerrado y hostil, el cerco se irá estrechando hasta hacerlos caer como vÃctimas propiciatorias en su propia trampa.
   El hastÃo desgasta y en ese agotamiento sólo las drogas y el alcohol consiguen sacan del marasmo existencial a los protagonistas transformándolos en seres despreciables. La sospecha siempre hace culpables y todos han formado parte en la vida de Laura: una muerta que se cansaba de vivir.
   La narración se sucede en cÃrculos concéntricos, poco a poco, van emergiendo los submundos de un entorno donde las vidas se destruyen dÃa a dÃa. En este devenir ha transcurrido la vida de Laura: una mujer ambigua con ese toque de perversión que tanto atrae. Ella se mueve en otros ambientes, trata con otras gentes, pero el denominador común es el mismo: debilidad y vicio.
   El final de la novela es la puesta en escena de una persecución a la española, incluido ese tiroteo sin orden ni concierto. Pero el tiroteo, lejos de poner el punto final a la novela, es un paso más que lleva a la detención del asesino, que será una sorpresa.
RecomendarÃa esta novela a los que no tienen prisa por pasar de página, a los que les gusta la lectura con más trasfondo y forma que acción, y a los que están en buena disposición de ánimo, pues la complicada trama de fondo hace que no sea una novela negra al uso.
   Para los que valoramos los libros y sus formas, decir, que Onagro Ediciones ha hecho una cuidada edición de la novela.