Fernando Ferreró, Secuencias y escenarios,
Prensas Universitarias de Zaragoza, La gruta de las palabras,
Zaragoza, 2006, 56 págs.
Escenarios vacÃos con espejo
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MarÃa Pilar MartÃnez Barca
Hay vidas que parecen marcadas por un número. 1927: centenario de Góngora, generación poética, nacimiento de Fernando Ferreró. Su nombre se unirÃa al de otro grupo señero en nuestra sobria postguerra aragonesa, el del Café Niké, de la visceralidad comprometida a un lirismo más Ãntimo.
â??Me acordaba de los primeros / apasionados movimientos / que hicieron vivo este ser misteriosoâ? (Acerca de lo oscuro, 1959). ¿PoesÃa desnuda, intelectual? Todo poeta auténtico llama desde sà mismo, en ese â??cuaderno inédito / para leer a solasâ?, sólo al paso del tiempo y de las olas, a veces, comprendido.
Es la propia existencia y sus etapas múltiples la que lleva a hacernos intuir: â??Cuándo será no sabes / tu conocerte ansiadoâ?. Un saber que transforma al escritor y al hombre, cada vez más desnudo e interior, epigramático, mÃnimo, desde su llanto ahogado del origen a las secuencias últimas, y lo va conduciendo â??a salones donde figuras tristes / se marean cansadasâ? (De la cuestión y el gesto, 1965-70 -fecha de génesis-).
Todo se hace continuo, como el mismo paisaje, y el futuro â??es un espejo de imágenes pretéritasâ? (Perfiles, 1970). Entonces comprendemos la aporÃa: â??La soledad no es nada. / Nada es la compañÃaâ?. El cuerpo y la ciudad se han ido disponiendo para un otoño Ãntimo, y el mar se confabula con las sombras. En Ãcromos ya (1994) la lÃnea imperceptible quiere esbozar la nada, y en Revisión prospectiva (2002) â??al interior se mueve / la fronteraâ?; pero tan sólo ahora â??el espacio y las luces / acuerdan el despegue / de tu anterior edadâ?.
La matemática crÃptica de siempre conlleva ahora un canto y una sucinta crÃtica a â??la sentencia de la nueva / culturaâ?, que rechaza el â??signo entre paredesâ? del poeta. Pero es el drama personal, el paso inexorable hacia la noche, la desnudez del traje y la alcoba vacÃa, lo que causa el dolor en cada arruga. La vejez, sin solución posible, transfigura a los seres: â??Amantes a la sombra / de un bosque de residuosâ?.
Al discurrir del tiempo sÃmbolos que interpretan una razón ilógica. â??Los números, objeto. / Las ocasiones, brisaâ?. El corazón monótono se trasmuta en arena; cada minuto intenso, en silencio de reloj. Si cuatro años antes â??en Revisión prospectiva- â??un rÃo serpentea / hacia lo interminableâ?, hoy â??cierra puertas la noche / que el rÃo no atraviesaâ?. Todo es â??desierto fácil. Pájaro en tonos grisesâ?, y hasta el mar del origen tiene hoy un tacto oscuro: â??Impacto es ver el mar, / cultura de ayer, balanceo / de ideas germinalesâ?.
Y al fondo, una poética, verdadera y falaz al mismo tiempo. â??Falso poema. Yo / lo soy tambiénâ?. Y el culto idealizado por la forma, eterno y renacido Pigmalión: â??El mito solicita a la estatuaâ?. O el amor a la lÃnea en su perfil: â??Es la ciudad. Es evidente / su estructura de plano que cierra / la perspectiva en la ventanaâ?. Música honesta que perfila un reencuentro.
La obra de Fernando Ferreró es trazo continuado, del compromiso humano a la lÃrica intacta del 27 â??Juan Ramón Jiménez, Jorge Guillén, Pedro Salinas-. Y es densidad implÃcita que va evolucionando en el silencio especÃfico de la propia experiencia. â??Porque la muerte / debe ser esa hondura donde se viaja eternamenteâ? (Acerca de lo oscuro); ahora su ángulo es otro: â??Para siempre, en la orilla, se detendrá la imagen pasiva / que me envuelveâ?. Y, sin embargo, â??el olvidado espejo / se activa al encontrar la miradaâ?. Â?