Archivo mensual: junio 2007

“Escenas de mi vida sexual”

Escenas de mi vida sexual, Pedro Molina Temboury
Abada Editores, Madrid, 2006, 84 págs.          

Emilio Pedro Gómez

Escenas de mi vida sexual CARTA A PEDRO MOLINA TEMBOURY

Primera página.
Empieza lo sagrado
donde termina.
         

    Pedro, no sé si te acordarás de mí. Espés, San Martín de Veri, Somontano, el instituto de Barbastro donde impartiste clase aquellos años… Palabras y lugares que resuenan ya remotos en tu memoria ¿no?
    También ha quedado ya algo lejana para mí la lectura de “Escenas de mi vida sexual”. Leí tu poemario en el tren , camino de Toreno, un lugar perdido de El Bierzo al que me invitaron a hacer un recital hace cerca de dos meses .La sensación de “libertad laboral” que el viaje me proporcionaba, la sucesión de paisajes que escenificaba la ventanilla del tren, la “soledad sonora” de mi Ipod y el íntimo asomar de tus poemas, se integraban en mi estado de ánimo con esa sorprendente naturalidad con que aparece la belleza.
    Marcas un territorio un poco extraño en la poesía actual, Pedro. La claridad, la veracidad, el fulgor brotando de la palabra cotidiana, la naturalidad del sexo con escenas de amor singulares y reconocibles a la vez, fotogénicas (por momentos cinematográficas), capaces de provocar evocaciones identificativas en el lector.
    El no subirse a las nubes de lo inefable, aunque con ello parezca que se baje el telón de la otra realidad. Pero ¿no es la verdad -tan inasible- la realidad que merece más la pena?
    La imaginación puesta al servicio de lo que se desea transmitir (no del mero juego del lenguaje ni de banales ejercicios de estilo teñidos de trascendentalidad) para conseguir mostrar otra cara de lo cotidiano (pasiones trasladadas de cuerpo, por ejemplo, propiciando que el amor circulara entre nosotros… sin que llegase nunca a ser de nadie).
    La calibrada aparición de imágenes y metáforas intensas y certeras como relámpagos caídos justo en el lugar y momento -imprevistos- que los aguardaba.
    La captación de un instante capaz de reconstruir un mundo, con una fértil  fusión de técnicas líricas y narrativas  (circularidad, yuxtaposición del plano real y el figurado, enumeraciones caóticas…). A veces es un sorprendente flash que lo conmueve todo con una sombra distinta, y te deja su poso de preguntas: ¿Al persistir lo hermosos se disuelve? ¿Necesita la belleza de la fugacidad?
    La originalidad en contenidos y visiones con que provocas esos cambios de perspectivas tan propio de los buenos pintores. El valor de mostrar con crudeza, desde lo más sublime a lo más vulgar, o lo más vil, de la relación amorosa.
    El regalo de ciertas formas de catálogos o manuales (de mujeres soñadas, de excusas para no decir adiós…).
    La intensa y productiva capacidad de síntesis:  Lo que más me gusta de Ámerica es su boca,/porque cuando me besa/ no distingo su lengua de mi lengua.  Con tanta brevedad, completar tanto.
    El acierto de unos últimos versos precisos, delicados, extendiendo una nueva luz sobre el resto del poema, que ahondan con golpe decisivo.
    El logro de hacer tan visuales escenas que se escapan del puro decir, y te introducen impúdicamente en su centro, al borde del éxtasis sexual, del impensado conformismo, de la desesperacion… (que de todo hay en estos inteligentes versos).
    Las espléndida imágenes gráficas de Carlos Bloch. El libre paralelismo poema-dibujo tan logrado, y tan excepcional entre los libros de poemas animados que de vez en vez, aparecen en el mercado editorial.
    La página diamante con que el poemario se despide. Pareciera, Pedro, que no te bastaran los matizados apuntes ni las seleccionadas teselas, ni las finas líneas de trazos sueltos propios del poema, y necesitaras sobrepasar la limitación espacio-temporal de los versos. Y cedieras a la presión de mostrar la continuidad de ver crecer la hierba -en una y otro- del erótico encuentro. Y  la genialidad con que lo escribes – evocadora del  mejor aliento de Cortázar- concluye con la sorpresa final de los amantes que, justo en el intensísimo orgasmo en que se funden, no se encuentran nunca.

   Si éste es un poemario de desencuentros (primordialmente amorosos), ha significado para mí, Pedro, el reencuetro con un poeta gozosamente rescatado del silencio, que hace camino al andar con unos  versos despreocupados de huellas a seguir en el parnaso lírico vigente en nuestro país. En tus poemas no sobra ni falta una palabra. Están construidos con precisión de relojero y , simultaneamente, con la libertad creativa con que las nubes moldean sus formas imprevistas. Con la sabiduría de quien ha pensado lentamente sus pasiones (reales o figuradas) y con la destreza del mago capaz de dotarlos de una seductora configuración global.
    Creo que representas una nueva voz, capaz de atraer y vulnerar no sólo a los lectores adictos a la poesía. Porque, con esa original inserción de recursos poéticos y narrativos, no tienes miedo de contar historias y, a la vez, desnudar espacios ocultos que habitamos y nos habitan. La tuya es una una voz que parte de lo tangible y se eleva (sin alzar la voz) a lo intuitivo (sin dejar de ser comprensible, desgarradora y tierna a la vez, evocadora…).    

   Claro que para los críticos oficiales no representas ningún descubrimiento que echar a la mochila de sus descubrimientos. Ya tienes tus años, queda muy atrás el trigo limpio de tus primeras publicaciones poéticas, te has entregado a otras tareas -novelas, guiones…- más “sucias”. ¿Habrá alguno que abandone el aire acondicionado de sus prejuicios, y abra las ventanas al aire nuevo, fresco, estimulante de tu libro?
    Un abrazo. Emilio

Vacaciones

Queridos amigos, mañana saldrá en este blog la última reseña. Que nadie se asuste, que nos vamos, pero temporalmente. Nos tomamos unas vacaciones, que la primavera ha sido muy “achuchada” de trabajo, y las necesitamos. Volvemos el lunes 17 de septiembre con más reseñas, más noticias, entrevistas y personajes del mes, y, ¿quién sabe?, quizás alguna sorpresa.

Os deseamos a todos que paséis unas magníficas vacaciones veraniegas, y nos permitimos el lujo de haceros algunas sugerencias. O un amanecer en Aragón Picos de Los Infiernos

 

 

 

O un atardecer en Finlandia:

Uno de los mil lagos de Finlandia

 

 

 

 

 

Vosotros elegís: playa Cabo Ortegal, Galicia

 

 

 

o montaña:Ibones desde cima Tristaina

 

 

 

 

En España: La Alberca, Ávila

 

 

 

O en el extranjero:Viena

 

 

 

 

 

Por cierto, si vais a Galicia no os olvidéis de probar su gastronomía, que dicen que merece la pena…Unas raciones de percebes y mejillones

 

 

 

 

 

FELICES VACACIONEEEEEEEEEEEEEEEEES!