«El infierno»

El infierno 

«El infierno», José L. Gracia Mosteo

(Premio Novela Corta Fundación Dosmilnueve) 

Huerga y Fierro, Madrid, 2007, 152 págs.

 

 

â??El infiernoâ?, nueva obra de Gracia Mosteo colmada de talento y originalidad

Ricardo Vázquez-Prada. 

 Con su nueva obra, â??El infiernoâ?, José Luis Gracia Mosteo ganó el primer premio de novela corta convocado por la zaragozana â??Fundación 2009â?. En este libro, que fue presentado el pasado día 8 de mayo en la Biblioteca de Aragón, el autor aragonés da nuevas pruebas de su talento narrativo, de su originalidad y de su singular sentido del humor. En la solapa de uno de sus muchos libros, concretamente en la de su novela â??La saga de los Pirineosâ?, podemos leer que José Luis Gracia Mosteo, además de Licenciado en Filosofía y Letras, ha sido â??vendimiador, magdalenero, comerciante, vendedor de libros, oficinista, pintor de cerámica, monitor en los Alpesâ?, que durmió â??a la belle etoileâ? en los parques de Marsella y que se hizo pasar por ruso en Londres en los tiempos de la perestroika, pero tengo para mi que todas esas afirmaciones son una irónica cortina de humo para no decir de buenas a primeras que es un escritor de raza capaz de abarcar los más diversos géneros y hacerlo siempre con una singular y muy poco frecuente categoría.
En efecto, al referirme al conjunto de la obra literaria de José Luis Gracia Mosteo deseo destacar ante todo su asombrosa versatilidad, su acusado sentido del humor, su hondo conocimiento de la historia de la literatura y su capacidad tan especial para expresarse con un estilo propio e inconfundible. De su versatilidad, en efecto, es prueba contundente el hecho de que es capaz de abordar con éxito, como antes decía,  los géneros más diversos, desde la novela psicológica a la de serie negra, desde la poesía hasta el cuento, desde la novela corta hasta el relato que hunde sus raíces en el pasado de la vida literaria. Sabe hacerlo, además, adaptándose en cada ocasión al género escogido y así en su trilogía pirenaica, que ya cuenta con dos entregas, la ya citada â??La saga de los Pirineosâ?, publicada en 1999, y â??La dama cautiva de Jacaâ?, que vio la luz en el año 2000, luce su galanura expresiva, así como su originalidad. La trilogía se completará con una tercera novela, â??El barón de Olivánâ?.
Gracia Mosteo, nacido en Calatorao en 1957, es un aragonés afincado desde hace tiempo en Madrid, donde ejerce como profesor, y en su tierra originaria halla sus raíces, su inspiración más genuina y buena parte de los argumentos para sus novelas y cuentos, como ocurre en la aludida â??trilogía pirenaicaâ?. Los antepasados de José Luis vivieron en el Pirineo, se templaron con los fríos invernales y con la soledad de las montañas, en casonas en las que las familias vivían en forzada comunidad.  De esas vivencias extrae historias que nutren algunas de sus obras. Pero no se trata en modo alguno de un escritor monotemático, sino extraordinariamente inquieto, que gusta de explorar otras formas expresivas, y de este modo destaca también en la poesía con unos acentos muy personales, como en â??La balada del valle verdeâ?, que mereció en el año 2003 el premio de poesía Elvira Castañón, otorgado en tierras asturianas. Dos años antes Gracia Mosteo había publicado su primera novela de serie negra, â??El asesino de Zaragozaâ?, en la que nos presentó a un peculiar protagonista, el inspector Barraqueta, ni héroe ni antihéroe, sino todo lo contrario; un policía torpón, feo, grasiento, desencantado, escéptico, pero con instinto de perro de presa, y en suma, un personaje que nos cae simpático precisamente por sus muchos defectos. También el inspector Barraqueta es figura central de la siguiente novela del género, â??El rock de la dulce Janeâ?, galardonada con el premio de novela corta de Villanueva. Cabe subrayar en estas obras su desenfadado estilo, casi canalla, colmado de humor y de desgarro, que nos traslada de modo magistral el latido y el lenguaje de la calle, y en las que la acción avanza de forma vertiginosa para atrapar al lector desde la primera frase, como debe ocurrir en este tipo de narrativa.
Llegamos a la obra que ha merecido el primer premio de novela corta de la â??Fundación 2009â?, titulada â??El infiernoâ?, y a la que aludía en el inicio de estas líneas. De ella destacaría ante todo su frescura, su tono desenvuelto y ágil, que no esconde un muy profundo conocimiento de la historia de la literatura. Pero lo que en otros autores podría convertirse con toda seguridad en pedantería insufrible, en este escritor se trasmuta en muy amena, fértil y abierta apelación a la imaginación más desbordante, jugando a placer con la historia literaria y artística, con autores y obras que Gracia Mosteo sitúa en su particular infierno, al que está a punto de arribar el protagonista, tras ser alcanzado por el rayo funesto de un infarto en la Zaragoza del año 2017. En tan difícil situación, a un paso de terminar en brazos de la parca, el protagonista arriba a las puertas de un infierno en el que moran, por ejemplo, François Villon, el poeta francés maldito, de pendenciera ejecutoria, el mujeriego Lope de Vega, el alucinado Don Quijote, Mallarmé, Laforgue, el desgraciado Modigliani, Ramón J. Sender, Jorge Luis Borges, García Lorca, el ya citado inspector Barraqueta, Quevedo y el propio autor, que se ríe de si mismo, cualidad que siempre debería ser la primera condición de todo aquel escritor que intente reirse de los demás. El espíritu de Dante está siempre presente y los protagonistas de estos cuentos desgranan sus vidas, a menudo desgraciadas, pues la fama no siempre produce la felicidad, sobre todo si es póstuma y llega a destiempo. Esta obra, una singular y muy irónica novela corta, guarda un estrecho parentesco con dos libros anteriores de este mismo autor, â??El pintor de fantasmasâ?, doce relatos en torno a escritores y artistas, y â??El monstruo del espejoâ?, otro irónico retrato del tiempo que nos ha tocado vivir. Gracia Mosteo, en suma, nos deslumbra y sorprende una vez más, en este caso con su particular â??Infiernoâ?, con las armas de su bien cortada pluma, sus crecidos saberes literarios, su irrenunciable vena humorística, tan característica en él, su ironía y profunda originalidad. Como ha afirmado Caballero Bonald, este libro es â??singular, inteligente, rico en bifurcaciones literarias y en ironías argumentalesâ?, juicio con el que estoy plenamente de acuerdo. Por todo ello recomiendo vivamente la lectura de esta novela, que cuenta, además, con una edición muy cuidada por parte de la conocida editorial madrileña Huerga y Fierro, de amplia y brillante ejecutoria.

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