Román Ledo

Raimundo Lozano

Querido amigo José Antonio Román Ledo. No pude asistir a ese adiós definitivo, y bien que lo siento. Por costumbre, o por miedo, no suelo leer las esquelas de los periódicos. Fue al día siguiente cuando supe, en La Biblioteca, tu marcha definitiva. Con un minuto de silencio y el aplauso por haberte nominado con un Búho, bien merecido por cierto. Tanto mi mujer, Berta, como yo, te recordamos siempre como un buen amigo, una buena persona, y un buen cicerone cuando aquellos inolvidables viajes por diferentes pueblos, organizados por vosotros, los directivos de esta querida Sociedad Amigos del Libro. Un abrazo, RAIMUNDO Y BERTA.

Los comentarios están cerrados.