Glosa de «Historias para catar»

 Historias para catar

«Historias para catar»; Varios autores

Tropo Editores (en colaboración con bodegas Enate),

Zaragoza, 2006; 102 págs.

 

 José Luis Gracia Mosteo

 

DOS MOTIVOS PARA REENCARNARSE EN MOSQUITO
     Los aqueos de Homero estimulaban su valentía con vino griego para enfrentarse a los troyanos. Petronio hace del caldo de la cepa motivo de regocijo en el Satiricón. Catulo lo sorbe para olvidar los desdenes de la casquivana Lesbia, y aún nos preguntamos si su verso Vivamos atque amemus, Lesbia mea, es decir, Vivamos y amemos, Lesbia mía, no sería en realidad Bebamus atque amemus.  El árabe Omar  Kheyyam prefiere â??el eructo de un borracho al rezo de un imánâ?. El Lazarillo prefiere jugarse los dientes (y los pierde) a renunciar a él y hace un agujero en el jarro que el ciego tapa con sus manos. Rabelais recrea Delfos en el Oráculo de la Diosa Botella que indefectiblemente responde: â??Boisâ?, o sea, â??Bebeâ?.  Francisco de Quevedo le canta al mosquito del vino. Jovellanos, como buen ilustrado, pide moderación, mucha moderación, al beber. Espronceda lo consume con delectación o furia según el humor y amor de Teresa. Dylan Thomas elige el whisky, la cerveza y el vino cuando decide suicidarse, pues es cirrótico. Claudio Rodríguez escribe el Don de la Ebriedadâ?¦
     Desde el principio de la civilización occidental, el vino ha sido el camino más rápido hacia el coraje y la felicidad. La dylaniana escalera hacia el cielo. Uno  mismo puede confesar que, vasito a vasito, le ha pagado los estudios al hijo de algún bodeguero tras tantos años de consumo. Por eso piensa que el Estado debería conceder la calificación de ONGs a los que lo producen, y desgravar a quienes lo beben como la medicina más natural. Por eso piensa que, aunque no sea precisamente budista, si vuelve a reencarnarse desearía que fuera en mosquito. Del vino, por supuesto. Y si le canta Quevedo, el Nirvana Mosquitero. Y es que al final, escribir sobre el vino, es como beberse una copa. O casi. Por eso leer es catar en la misma medida que beber, vivir.
      Historias para Catar es una antología de relatos inspirados en los placeres (y peligros) de tan delicioso caldo.  Escribe Luis Nozaleda en el Prólogo: â??Un vaso de bon vi reclamaba Berceo como pago de los primeros versos conocidos de nuestra lengua y, así, hasta hoy, la historia sigue, y este libro, pues, no es sino un modesto pero ilusionado intento de continuarla…â?Â  Fernando Marías con Crimen en un océano de vino tinto; Care Santos con Seis botellas o tres de Gran Reserva; Ramón Acín con Somontano del 36; Marta Sanz con Anacreóntica del punto medio en el que está la virtud; Antón Castro con El álbum del soñador y el sueño; Inma Chacón con La leyenda de Enate; Mario de los Santos con El limpiador de retretes; Eugenia Rico con El vino de la vida; Amadeo Cobas con El cabaret de los asesinos y J. L. Gracia Mosteo con Borrachín, pendenciero y poeta,  son los autores y las historias que lo componen. He aquí un libro que se bebe; â??Saludâ? a los que gusten de los placeres de la lectura y los buenos caldos.

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