«Hola, soy Ángela y tengo un problema»

 

                           portada

â??HOLA SOY ÁNGELA Y TENGO UN PROBLEMAâ?. JOAQUÍN CARBONELL.
Editorial Onagro, Febrero, 2007

                                                                                                  Magdalena Lasala

 La nueva novela de Joaquín Carbonell, â??Hola soy Ángela y tengo un problemaâ?, editada por Onagro el pasado febrero de 2007, se disfruta de â??tacadaâ?.  El texto de Joaquín es un viaje a los entresijos de una trama tridimensional: la trama de las historias personales de sus protagonistas, la trama de una situación que poco a poco nos conduce a una conclusión necesaria, y por fin la trama de un supramundo que los trasciende a ellos y al problema planteado en el argumento, la trama de la realidad del mundo discográfico que Joaquín conoce tan bien. 

 A partir de un mensaje que el protagonista, Sabino, recibe por email, se inicia todo un torbellino de peripecias, circunstancias, artistas, personajes y desenlaces que atrapan al lector para convertirlo en uno más de los que viajan en la trouppe de Ángela Reina.  El email que Joaquín nos describe minuciosamente ya en la primera página, es la puerta que nos convierte en cómplices de una aventura apasionante a lomos de la música más actual y vibrante. La novela responde a lo que diríamos segunda parte de otra obra que Joaquín publicó hace unos años, â??Las estrellas no beben agua del grifoâ?, una novela trepidante que marca el ritmo de esta â??Hola soy Ángela y tengo un problemaâ?, pero que no es imprescindible para acercarnos a la que nos ocupa, porque â??Hola, soy Ángela…â?Â  tiene personalidad propia, lenguaje propio y un desenlace que tenía que producirse, pero que deseamos en el fondo que no sea definitivo.  El lector se encariña con los personajes, los hace suyos, los comprende en sus reacciones más íntimas y los acompaña en sus andanzas, y eso es por mérito del autor, de Joaquín Carbonell. El pretexto, esa llamada que Ángela Reina, una estrella actual del pop realiza a su amigo Sabino, un hombre reflexivo y sencillo, un personaje que nos recuerda quizá a ese John Wayne de la maravillosa película â??El hombre tranquiloâ?, sirve al lector para emprender un viaje fantástico y estimulante de mano del grupo de músicos y faranduleros que acompañan a Ángela por diversas dimensiones de la vida: es un viaje por lugares como Santiago de Chile, Costa Rica, Madrid, Valencia, La Rioja, Zaragoza, pero también por lugares de otro mapa terrestrey celeste: el mapa de los artistas de la música actual, con paradas en Miguel Bosé, Joaquín Sabina, Alejandro Sanz, Álex Ubago, los hermanos Estopa, y otra vez Sabina, el maestro…, paradas que son guiños a ese público vivo y presente que son los jóvenes hoy, cuyo lenguaje Joaquín Carbonell maneja con precisión, con osadía y con rotundidad. 

 De la mano de Joaquín, el lector se convierte en cómplice de los miembros de la trouppe que lleva la carrera musical de Ángela Reina compartiendo los entresijos de un mundillo complejo como es el de la música hoy día. La habilidad de Joaquín Carbonell, está en el guiño que realiza al lector con su forma de escritura directa y genial:  El narrador omnisciente relata en tercera persona, acercándose al lector para desvelarle cada paso de lo que va sucediendo, hasta que se traslada al propio lector, y culmina en una forma de narración cómplice, amistosa y directa. El narrador es ahora el testigo que ve para nosotros, lectores, lo que está pasando en el mismo momento que pasa y lo acerca a través de la lectura para que lo podamos saber antes de que llegue a ser pasado.  Así encajan las preguntas geniales, las reflexiones, las confesiones, suposiciones, pensamientos, intercalados en la narración como si fueran las propias del lector, esas frases directas por las que el lector se convierte en el cómplice de Joaquín Carbonell, a la vez testigo y contador. 

 Otra de las genialidades de esta novela es el propio protagonista, ese Sabino contenido, el antihéroe que nos mueve a la simpatía, a la comprensión y hasta al enamoramiento, porque es un ser puro que contempla la vorágine de los otros sin que llegue a contaminarle. Quizá un alter-ego de Joaquín, pero desde luego, el espejo perfecto donde el lector puede mirarse a sí mismo.

 La novela está planteada como un trhiller cinematográfico. Si la mayor parte de sus claves literarias son musicales, y Joaquín además nos instruye en lo concerniente a un mundo el de las grandes discográficas que no siempre es puro, sorprenderá al lector descubrir las grandes claves cinematográficas que encierra su planteamiento literario.  El suspense es esencial, y surge en el momento más imprevisto de la narración, cuando todo parece en calma, como una imagen intercalada en un flash. Y he de decir que además, es un trhiller del mejor suspense, del maestro Hitchcock, y como él se cuela en una escena, una sola línea que es un guiño más al espectador, un juego de verdades y mentiras que envuelve al lector irremediablemente. Los juegos entre un mismo nombre, Joaquín, Joaquín Sabina, Joaquín Carbonell, acaban relacionados en una anécdota cierta, un destello que se cuela en el relato de ese Joaquín Sabina maestro que cita a Joaquín Carbonell con motivo de un concierto, en aquella ocasión en la que él actuaba con él y le echó un capote sacándole de un apuro. Ahí tenemos el guiño de Hitchcock, ahí se cuela el autor con su rúbrica convirtiendo al espectador en cómplice de su historia, jugando al juego de espejos, ¿dónde lo real, dónde el reflejo? para atrapar todavía más al lector.
 Y es que la novela te atrapa, porque habla de un mundo familiar y cotidiano, un mundo de todos los días por la radio, en el que ahonda sin embargo hasta convertirlo en una revelación que apenas imaginábamos que contenía. Sabino es un instrumento excelente para adentrarnos en un caudal de información sobre el mundo de la música hoy que Joaquín  Carbonell domina, y sobre el que nos instruye, mezclando sus reflexiones con las nuestras, y de pronto no sabemos dónde acábale o su protagonista, y dónde empezamos nosotros.  Los personajes se han adueñado de nosotros y queremos continuar para saber dónde acabará ese viaje por la amistad, la música, el amor, las dudas, las pasiones, la intriga y las despedidas que nunca llegan a colmarse.

 Yo creo que esta novela de Joaquín Carbonell va a gustar mucho, y que se va a vender mucho. Es inevitable pensar que a los cantantes aquí citados les encantará tener un ejemplar, igual que a algunos de los medios y programas que aquí se citan, -vaya capota, vaya guiño una vez más de Joaquín para ellos-, y ustedes, igual que yo, llegarán también a creer que han compartido una juerga con Sabina en su casa, una broma con Bosé o una cita tímida con Ubago.  Son páginas que nos dejan un sabor de boca especial, un Joaquín Carbonell trascendido que ha convertido la música en literatura y que ha utilizado claves magistrales para hacernos llegar su mensaje.

 Clave de sol, clave de fa… clave de literatura directa, de lenguaje cotidiano y magistral como es el de Joaquín Carbonell.

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