¡Hola navegante!
A continuación tienes la lista completa de citas que irán apareciendo en esta página, con los nombres de sus respectivos dueños. Algunas citas han debido ser guillotinadas por aquello de la cantidad de caracteres a utilizar, para que puedan ser leÃdas sin problemas. Pedimos disculpas y comprensión a los autores por ello. Robespierre.
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Sostienes entre las manos la pompa de jabón: tu decisión (MarÃa Frisa)
En el paÃs de la infancia, todos somos extranjeros (Julio Llamazares)
La religión es un bálsamo que cura cicatrices del alma (Fernando MartÃnez LaÃnez)
Existe otro dolor: el dolor del dolor (Manuel MartÃnez Forega)
Un joven es más joven aún cuando se cree un hombre (Mary Renault)
El abandono es el húmedo paÃs que habito (Carlos Castán)
Estamos muertos si alguien no nos tiene en su mente (Ramón AcÃn)
Por las mañanas, el mar tiene quince años (Carlos Casares)
PermÃteme perderme en la neblina de tu aliento (Lorenzo Mediano)
No hay nada del mundo que no sea útil para un escritor (Gabriel GarcÃa Márquez)
La piel de la memoria cicatriza y vuelve ayer al mañana (Miguel Carcasona)
El invierno es sólo un estado de ánimo (Ramón Pernas)
Las vivencias del alma son traslúcidas (Magdalena Lasala)
La riqueza es un metal, la gloria un eco (Fernando Pessoa)
Mejor que pájaro en mano, perdiz en escabeche (José MarÃa Serrano)
Es posible que sólo los locos entiendan a los locos (Mario Vargas Llosa)
Las equivocaciones suelen pegarse a la conciencia (Carmen Santos)
El aprendizaje del oficio de hombre, sin duda difÃcil (Ãlvaro Cunqueiro)
He movido la noche para que cante el sol (Ãngel Guinda)
Es el tiempo una carcoma que todo a traición lo mina (José Zorrilla)
El sol toca la armónica de la locomotora (Alejandro Ratia)
Las montañas tienen su rostro al mediodÃa (Rafael Sánchez Ferlosio)
Acariciarte el alma a suspiros (Carmen Rigalt)
Amor, tú y mi destino� madreselva abriendo caminos (Pilar Hernandis)
La vida es una aventura trágica y fugaz, pero sonriente (Javier Aguirre)
Soy de los que han venido al mundo a pasar el verano (Rosa Regás)
Delego en el tiempo el regreso de mi sonrisa (Mary Carmen Alejaldre)
Los cobardes mueren muchas veces antes de perder la vida (William Shakespeare)
Descubro de tu mano la estación de la infancia (Mª Pilar MartÃnez Barca)
«Vamos a pescar juntos», le dijo el hombre a la mosca (José Mª Cabodevila)
Fuman tiniebla los bosques (Arturo Uslar Pietri)
Ese camino de cristales rotos que es la locura (�scar Sipán)
Si corriésemos más que la luz podrÃamos ver la Historia (Camilo José Cela)
Cree el cleptómano que todo está a mano (José Antonio Román Ledo)
Un arcángel reticente nunca aplaudÃa al Señor (Manuel Vicent)
Si no divulgas tus éxitos no acrecentarás envidias (Ana MarÃa Aznar)
Inauguran festejos las espinas que desfilan sin herirse (Vicente Aleixandre)
¡Oh!, dijo el borrico, ¡qué bien sé tocar! (Tomás de Iriarte)
Mi soledad llevo dentro, torre de ciegas ventanas (Manuel Altolaguirre)
La muerte deteriora bastante la salud (Ricardo Serna)
El hacer bien a villanos es echar agua en la mar (Miguel de Cervantes)
Porque tiene mareas, quieren asesinar al mar (León Felipe)
He hecho un pacto de silencio con mi boca (Adela Rubio)
La higuera frota su viento con la lija de sus ramas (Federico GarcÃa Lorca)
Los trenes nocturnos son ballenas oscuras (José Luis Gracia Mosteo)
¿Y hace mucho tiempo que es usted negro? (Miguel Mihura)
Los moribundos son los que más aman a Dios (Manuel Vilas)
En las primeras lÃneas un cuento se juega la vida (Andrés Neuman)
¡Cuantas caravanas de tristeza por una pasión inútil! (Menchu Gil)
Noviembre llora siempre lágrimas ocres (Enrique Villagrasa)
Si empujas mi amigo al tiempo, podré tener un respiro (MarÃa OtÃn)
No la doblegaron todos los agravios de la derrota (Jorge Cortés)
El cierzo silbaba como un pastor de renos (MÃchel Suñén)
El agradecimiento es la memoria de los corazones (Santiago Maestro)
Nueve años, como él mismo, marcaba la tumba (Juan Ãngel Laguna)