Ayer me preguntaba uno de mis lectores si ya estaba preparando otra novela. Apenas ha pasado mes y medio desde la presentación de Talión, y sigo participando intensamente de su promoción, cuando de un modo indirecto ya me están pidiendo un nuevo título. Es el ciclo de la vida creadora. Presentas un proyecto e inmediatamente parece necesario iniciar otro. Sin tiempo para saborear y disfrutar lo conseguido, el ‘ansia’ de crear te lleva a empezar de nuevo, a pergeñar otra historia, a documentarla, a imaginar una nueva trama con sus personajes, a jugar de nuevo a ser Dios y dejarte impresionar por los derroteros que tus creaciones van tomando.
La Feria del Libro de Zaragoza, que se celebrará del 1 al 10 de junio, constituye otra cita promocional básica en el lanzamiento de todo título aragonés. Ya puedo anticipar que firmaré con Fnac, Casa del Libro, Librería General y, quizás, con Albareda, y por supuesto en las casetas de mis editores: Onagro y Delsan.
Sin embargo, ese fiel lector ya barruntaba mucho de la realidad. Que el autor es, ante todo, un creador sometido al imperio, y al anhelo, de la imaginación. Porque es cierto que mientras firmo ejemplares, atiendo a los medios y promociono Talión, en mi cabeza ya conviven dos historias que, seguramente, cobrarán forma en unos meses a modo de novelas. No voy a adelantar nada sobre ellas hasta que estén escritas, pero ya hay pasajes, escenarios y protagonistas luchando por hacerse un hueco en mi voluntad creadora para esas próximas historias. Poco a poco iré buscando documentación sobre los temas vinculados, me curtiré con esa información al tiempo que sigo dando forma a tales argumentos. En algún instante, una de las dos aventajará a la otra y se convertirá en el embrión de mi siguiente libro negro. Más adelante me sentiré maduro para escribir esa historia, y no otra, dedicaré a la labor tiempo, recursos e ilusiones, la corregiré mil veces y acabaré terminándola. A partir de ahí, lo que sabéis: presentaciones, promociones, firmas de ejemplares y lectores preguntándome si ya estoy trabajando en la siguiente.
La respuesta a esos lectores ha de ser, por tanto, categórica: sí, siempre estoy en ello, preparando mi próxima novela. Con todo mi ser.
