Si cierro los ojos, aún puedo verte, sentado junto a mí en el sofá. Aún puedo recuperar al niño que tanto me quería, el mismo que se quedaba enganchado a mis historias. Tus ojillos curiosos, tu sonrisa, la forma en que aún te frotas la nariz con del dorso de la mano cuando viene el duende del sueño. Si cierro los ojos, dejo de ver a este adulto ceñudo, dentro del cual te escondes ahora, y puedo recuperar al niño de siete años que tú eras.
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Ahora sera tambien un dia de nostalgia.
Es un post un poco triste, Anonyme. Gracias por leerlo.
Un saludo.