“El camino de miles de kilómetros comenzó con un solo paso”. Hice mía la frase y me la aplico. Acabo de empezar un proyecto literario, poco a poco, pasito a paso, y estoy ilusionada. Sé que saldrá bien. Como sé que tras la tormenta siempre llega la calma.
La vida fluye como un río y nos lleva. Hay que saber dejarse ir, como las hojas secas que flotan en el agua. El alma que tiene vocación de hoja seca siempre llega al océano. Estamos ya tejiendo el otoño. Dejemos que nos lleve la corriente. El mar espera.